Primeras reacciones a las oposiciones de maestros: «Íbamos tranquilas, nuestra preparación es excelente»

Primer paso dado. Después de meses -para algunos, años- de preparación, la primera parte, la teórica, de las oposiciones de maestros se celebró la semana pasada. Hemos estado, durante los últimos días, intercambiando impresiones con algunos de nuestros alumnos. Las reacciones han coincidido: las cuatro opositoras entrevistadas declaran estar «felices» por cómo fue todo y atribuyen parte de este sentimiento a la preparación recibida en Tecnoszubia.


María José se ha presentado a la especialidad de Educación Infantil en Castilla-La Mancha. Era su primer año: terminó la carrera en 2018.


Nos cuenta cómo fue la jornada previa al examen: «En esta época suelo tomar pastillas de la alergia, que además me relajan un poco, por lo que no iba muy nerviosa». No obstante, lejos de la medicación, la razón de esa tranquilidad estaba en el trabajo que ha realizado durante el año: «Iba muy segura con los temas, me dio tiempo a estudiármelo todo. Además, en la academia hicimos muchos supuestos; estaba muy bien preparada».

¿Y sobre los temas que cayeron? «Tuve suerte -explica-. Aunque solo me había dejado un tema (el 13) que al final cayó, los otros dos (el 3 y el 11) me los sabía bien. Me costó elegir cuál hacer porque los llevaba ambos muy bien. Al final elegí el 11 porque pensé que era el que menos eligiría la gente».

Otra alegría para María José fueron los supuestos. «A la hora de verlo me pareció más fácil que los que hacíamos en la academia: estaba preparada para más nivel».

 

 

 

 

 

 


Mary se ha presentado por Audición y Lenguaje en Cádiz. Se ha preparado en Tecnoszubia en la modalidad online.


En el relato de esta opositora, vuelve esa ayuda ‘extra’ para calmar los nervios. «El día antes dormí bien, aunque claro, con la ayuda de valeriana». No fue la única ayuda que recibió: «aunque durante el día antes del examen los nervios salieron a la luz, me calmé gracias a a algunas compañeras de colegio -soy interina- con las que coincidí».

Llega el día del examen y Mary se enfrentó a un tribunal que, por suerte, les trató desde el «compañerismo». «Nos aportaron tranquilidad en todo momento», recuerda.

Se enfrentó a los temas 8, 15 y 21 de Educación Infantil. «Y la primera bola que salió fue el tema 8, que era uno de los que yo quería porque lo teñía recién repasado: muy contenta con el tema», subraya.

Con respecto a los supuestos, las palabras de Mary recuerdan a las de María José: «Con respecto a esta parte, he de decir que tanto Isabel como Lucía nos prepararon muy bien los supuestos de autismo, de TEL, el programa de estimulación de lenguaje oral…¡Y esos tres justos cayeron!».

Pese a lo aparentemente bien que fue la prueba, Mary sigue cauta («Siempre quedará la incógnita de ver en qué se basa el tribunal a la hora de corregir. Hay muchos rumores…», esgrime) y no ha dejado de «comerse la cabeza».

«El tribunal recalcó que evitásemos el uso de mayúsculas en los títulos. En el tema, como tenía más tiempo, estuve pendiente y lo hice en minúscula. Pero en los supuestos, con las prisas, no me acuerdo si lo hice con mayúscula; estaba acostumbrada a hacerlo con mayúscula y quizás pude equivocarme…¡espero que no!», sentencia. 

 

 

 

 

 


Raquel se presentó en Madrid a Educación Infantil. Era, según cuenta, «el primer año que se presentaba en serio».


Y, pese a todo, reconoce haber ido muy «tranquila». De nuevo, la seguridad inherente a una buena preparación aparece en escena.

«Me cayeron los temas 23, 24, 25; escogí el 23 porque, según vi el clima general de la clase, pensé que casi todo el mundo se cogería el 25. Lo hice por diferenciarme», explica.

Continúa repasando su examen: «En Madrid solo tienes un supuesto, era de lectoescritura, de un niño con autismo; como lo había trabajado en clase me sentí muy segura. Me dio tiempo a hacerlo sin problemas».

Raquel, que reconoce «estar muy contenta con la formación que ha recibido» y cree que pasará a la siguiente fase, termina contándonos una curiosa anécdota que humaniza al tribunal y despertó las risas de algunos aspirantes: «Se tuvieron que subir en las sillas para escribir los títulos de los temas: ¡la pizarra estaba demasiado alta!».

 

 

 


Lydia se ha presentado en Jaén por la especialidad de Educación Musical.


No hubo forma de calmar los nervios del sábado, pero sí de hacerlos algo más llevaderos. «Lidia, nuestra preparadora, nos manda muchos mensajes de ánimo. Yo estaba nerviosa, pero eso me tranquilizaba, me sosegaba. Nos apoyaba mucho, nos convencía de que podíamos. Y aunque parece que no, eso siempre ayuda», reconoce. Con todo, Lydia, la alumna, pudo repasarse «todo el temario» el día antes y durmió «bastante bien» esa noche.

Ya en su examen, nos cuenta que «hicieron el sorteo de bolas y, en primer lugar, tocó el tema 7, después el 14 y, finalmente, el tema 9. Seguí el criterio de elegir el que pensé que menos opositores harían.  Al final opté por el 9, un tema relacionado con la psicomotrocidad. Comprobé que acerté eligiéndolo después, al preguntarle a mis compañeros; casi todos hicieron el 7 y el 14».

Esta aspirante explica que su preparadora les dio las bases más importantes para hacer el tema. Bases que han resultado ser determinantes. «Nos ha dado una serie de pautas fundamentales. Sabíamos que haciéndolas el aprobado lo teníamos. Yo he seguido estos tiempos y ha ido genial», reconoce, celebrando una primera parte que tiene pinta de ser un éxito y constituir un regalo merecido tras un año lleno de sobresaltos.

«Empecé a prepararme de forma presencial, pero por un problema de salud continué de forma online. Y tengo que decir que es la primera vez que lo hacía así, pero estoy muy contenta: me ha parecido muy bueno el sistema. La clase se sigue fácil», detalla Lydia.

Finaliza haciendo alusión a las palabras del tribunal: «Cuando entramos nos dijeron que nos recogiéramos el pelo, nos dieron las instrucciones básicas.  Lo mas anecdótico que nos dijo el tribunal es que en Jaén se habían presentado todos los opositores. Fuimos el tribunal con más gente presentada en toda Andalucía».

 

 

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Así afrontaron Clara, Lourdes y Rocío la semana previa a las oposiciones de maestros

Falta una semana para que se celebren las pruebas de las oposiciones de maestros en Andalucía. En un momento en el que tomarse un respiro es más obligación que eslogan, hemos vuelto a tirar del legado humano que tenemos en el centro y hemos hablado con tres exalumnas de la academia. El objetivo, como siempre, es inspirarte, tranquilizarte; que sientas el abrazo de la academia cuando más lo necesitas.

Hace dos años, Clara, Lourdes y Rocío pasaron por lo mismo que tú estás pasando; vivieron una última semana de agobio, estrés e inseguridad. Dudaron de todo; de su preparación, de su validez. Se sintieron pequeñas ante la masa de gente que luchaba por sus mismos sueños. Se paralizaron unos segundos en la exposición oral. Miraron con miedo hacia el tribunal. Pero todo eso pasó y hoy son maestras con plaza. 

Clara, maestra de Francés: «Mi programación se la sabía hasta el vecino…»

En una suerte de estrés postraumático, la primera reacción de Clara al evocar la última semana de preparación es la de no acordarse de nada. «Tengo la sensación de que en mi cabeza se han borrado las cosas malas de aquel año», reconoce. Los recuerdos, no obstante, no tardan en agolparse en su cabeza y nos dibuja a la perfección la última semana del proceso que desembocó en la consecución de su plaza. «Recuerdo que aquella semana se multiplicaron mis inseguridades; mucha incertidumbre y nervios. Por suerte, los compañeros de la academia y los preparadores consiguieron animarme. Nos acompañábamos entre todos como podíamos», comienza.

Una sensación que confronta con el sentimiento que, tras ese caparazón de estrés obligado por la circunstancias, Clara guardaba: «En el fondo sabía que estaba muy bien preparada; al final eso es lo importante».

Durante esos días, Clara cambió su rutina de estudio. «Hice mas hincapié en algunos temas que no tenia tan dominados. Para relajarme, a veces miraba los que tenia más machacados, así terminaba el día; estudiarme lo que ya me sabía me servía para terminar la jornada con confianza».

No fue el único truco de Clara; «Con respecto a la programación, se la contaba hasta el vecino. Todo el mundo conocía mi programación. Se la exponía a todo el mundo», señala.

«Empequeñecerse» el día del examen

Así que para suerte suya, pero también de familiares y vecinos, llegó el día del examen. «Casi no llegamos a tiempo mis compañeros y yo. Lo hice en Córdoba. Había muchísima gente. Eso me impresionó: cuando te ves con tanta gente que quiere lo mismo que tu…eso te empequeñece muchísimo. Pero el tribunal se portó muy, muy bien, nos dijo que nos tranquilizáramos».

Los nervios de Clara alcanzarían su pico más alto en el examen oral. «Me puse muy nerviosa, me costó arrancar. Quizás no me había preparado lo suficiente ese momento.  A veces, por muchos ensayos que hagamos no nos concienciamos de lo que significa ponerse delante de cinco personas a hablar. Debería de haberme mentalizado mejor de ese primer contacto», esgrime.

Clara finaliza haciendo alusión a la importancia de la figura del preparador y a lo fundamental que fue personalizar sus temas. «Tanto Juana Pérez como Manuel Porcel fueron superimportantes. Gracias a ello obtuve mi plaza. Uno de los consejos que nos dieron, que fue crucial, es el hecho de elaborar nuestros propios temas y poner alguna cita de algún autor que nos gustara, por ejemplo. Que en cada tema haya algún elemento diferencial y que el corrector lo perciba».

Rocío, maestra de Pedagogía Terapéutica: «En las oposiciones hay que creer, pero son un juego de tronos…»

Aguda, Rocío ilustra dos de sus fotos preferidas con una frase que las conecta entre sí y las relaciona con aquellas oposiciones que hace dos años vivió: «En las oposiciones hay que creer, pero son un juego de tronos».

El humor con el que hoy se toma todo aquello se explica con los resultados que obtuvo. Porque ahora, con plaza, todo se ve de otra forma. Algo que no quita que Rocío tenga presente esa semana en la que se le venían, tal y como explica, «demasiadas ideas a la cabeza; quería que llegara el día y a la vez que no; unos días pensaba que iba a salir genial y otros en los que creía que se me había olvidado todo».

Antes del día del examen, Rocío también cambió su rutina de estudio: «Tenía claro que no podía estar todo el día estudiando. Trabajaba en un cole como interina y las últimas semanas allí eran muy duras. Tuve que cambiar el chip para poder descansar», subraya. De esta forma, Rocío pasó de estudiar cinco horas al día a repasarse sólo «los índices de los temas».

Más allá, a esta maestra de Pedagogía Terapéutica le ayudó mucho la realización de pequeños esquemas. «Yo tengo mucha memoria visual. Por eso, esquemas muy visuales en los que metía alguna palabra clave eran fundamentales. Me los miraba una y otra vez». En cuanto a la programación, Rocío siguió en la misma línea: «En la academia me enseñaron un tipo de esquema para prepararme la exposición; lo imprimí en un A3 y lo observaba continuamente. Esto me ayudó a memorizar y a ir tranquila».

Esos horrores del día previo y ese suspiro justo antes de comenzar…

Esta docente no se anda con eufemismos para calificar cómo fue su día previo al examen: «¡Horroroso!», exclama. «Todos me recomendaban dormir bien, desayunar bien; pero ese día ni duermes ni te entra nada en el estómago», argumenta.

Rocío aguantó todo aquello como pudo y las sensaciones no tardaron en cambiar; el día de la prueba todo se  transformó: «Tuvimos una vocal muy agradable, nos llevó frutos secos…una vez que estuve dentro, sentada, me relajé. Ya estoy aquí, que sea lo que tenga que ser, pensé».

¿Un consejo para los aspirantes? «Por ejemplo, en el teórico, a mí me funcionó poner el índice al final. Me lo recomendó mi preparador, Juan Manuel: desarrollar el tema y una vez desarrollado elaborar el índice para asegurarnos de que no nos habíamos saltado ningún apartado, de que no poníamos cosas que luego no nos daba tiempo a desarrollar…». Y añade: «es importante controlar el tiempo muy bien, que te dé tiempo hasta para poner bibliografía, que es clave. Además, en este sentido, escoger las cosas muy rápido es fundamental: yo tenía en mente que, como mucho, me iba a tomar 5 minutos eligiendo el tema y supuesto que iba a hacer».

Para terminar, dedica unas palabras a los que tienen pánico al examen oral. «Mi preparador siempre me dijo que fuese yo misma; que no me aprendiera las cosas como un robot. Eso se nota mucho a la hora de exponer; intentar decir las cosas con naturalidad, aunque tengas que incluir los tecnicismos lógicos».

Lourdes, maestra de Audición y Lenguaje: «Esas últimas semanas fueron tan intensas…»

Lourdes, hoy maestra de Audición y Lenguaje con plaza, esgrime que las últimas semanas fueron «muy intensas». Al contrario que Rocío, el tiempo de estudio en esos días no se aminoró, sino que se multiplicó: «Esa semana la dediqué a repasar todo lo que me había estudiado y a mirarme bien la bibliografía de todos los temas. Fue un sprint: le dedicaba más horas a estudiar que antes, me acostaba muy tarde repasando».

Eso sí, el día antes del examen, reconoce que repasó «muy poco». «Tenía la idea de que tenía que ir descansada y con la mente clara, ya lo que no me sabía no importaba, sólo importaba estar descansada para tener energía y afrontar el gran día, así que me acosté temprano e intenté no pensar más en ello. Dejé la noche antes todo preparado, los bolis, el carné… Lo revisé todo bien».

«La presidenta se parecía físicamente a una de mis compañeras; esto me reconfortó».

El día del examen hay que estar alerta y no desaprovechar los estímulos positivos. En cualquier rincón puede estar ese soplo de aire fresco que necesitamos; la bocanada de oxígeno que completa ese suspiro que termina por tranquilizarnos.

O algo así, al menos, le pasó a Lourdes. «Recuerdo que el día de la presentación del tribunal, la presidenta dijo que iba a intentar ser lo más justa posible y eso me reconfortó. Además se parecía físicamente a una compañera de trabajo que tuve y eso me dio más confianza todavía: la visualizaba como a una compañera más», añade.

Para finalizar, sincera, reconoce que quizás no gestionó esos días de la mejor forma: «A veces pienso que la última semana me agobié mucho y dejé muchas cosas para el final, pero tampoco lo pude evitar. Me parece mentira el no tener que presentarme este año, parece que estoy viviendo un gran sueño». Y lanza un mensaje para los aspirantes: «Lo realmente importante es que nunca se rindan, que todo acaba llegando y que el esfuerzo, al final y aunque crean que no, es recompensado«.

La convocatoria se acerca: ¿debo tomarme vacaciones en Semana Santa?

La carrera de fondo que representan las oposiciones tiene pendientes. Picos de estrés y esfuerzo que desembocan en un cansancio extremo; mental y físico. Hablando con nuestros alumnos, siempre nos han reconocido que una de estas partes críticas es cuando se anuncia, por fin, la convocatoria oficial. Es un momento que, a veces, el aspirante canaliza con dificultad y nerviosismo: lo que hasta ese momento había sido un intangible, poco más que un horizonte, toma de repente forma. El opositor tiene que hacer los trámites para participar en las oposiciones; hay una fecha concreta, un lugar y una serie de confirmaciones que evocan una sensación: las oposiciones ya están aquí.

Como ha pasado otros años, las convocatorias oficiales se han sucedido pocas semanas antes de uno de los tres grandes periodos vacacionales del año: la Semana Santa. Así, esta sensación de proximidad de la convocatoria se junta con una serie de festivos apetecibles para el opositor. No es raro que surja la duda: ¿es momento de tomarme unas pequeñas vacaciones? ¿descansar para tomar impulso de cara al último empujón, ¿cómo y cuándo debe el opositor plantearse unas vacaciones?, ¿cómo tiene que gestionarlas?

La necesidad de descansar en las oposiciones: la Semana Santa es clave

Preparadores y expertos coinciden: los descansos de varios días cada ‘x’ meses son prácticamente obligatorios. Si desde que empezaste sólo has parado algunos días en Navidad -o ni eso- la Semana Santa es un momento ideal para descansar 4 o 5 días. Te va a servir para recargar las pilas. Es el momento para visitar a ese familiar que llevas tiempo sin ver, para practicar deporte, tomar algo con amig@s o ir al cine. Para dormir bien; para leer algo que no tiene absolutamente nada que ver con tus oposiciones. Para irse a un entorno diferente al habitual; ¿playa, montaña? Para banalizar el proceso; dejar de darle vueltas a lo mismo una y otra vez.

Sabemos que cuesta, pero debes intentar tomarte un descanso real. Despeja tu mente, olvídate de las oposiciones, no caigas en la tentación de repasar. Deja tus apuntes lejos de tu vista. Intenta hablar lo mínimo posible de la convocatoria, de sus plazas, de sus novedades, de cómo llevas este tema o aquel. Insistimos; sabemos que es difícil, pero necesitas, en cierta medida, vaciar tu mente para poder volver a retomar la preparación con fuerza.

Todo esto no es gratuito, sino que está sustentado por estudios reales: el rendimiento a la hora de estudiar cae en picado si no hay un descanso real. Huye de ser un monje de clausura. Las oposiciones están a la vuelta de la esquina y requieren que des lo mejor de ti. Y sólo vas a conseguirlo si pones a raya el cansancio, el estrés y la ansiedad.

Eso sí, con algunos límites:

  • Hazlo con control: no pongas en peligro tu organismo, huye de los excesos.
  • No alargues las vacaciones demasiado; no dejes que tu cerebro se acostumbre a la inactividad.
  • Descansa de verdad: no realices actividades que te puedan agotar demasiado.

Rutinas de descanso diario: Método Pomodoro

Más allá, cada caso es un mundo; puede haber aspirantes que ya hayan cogido esos días para desconectar y ahora sea el momento de hincar los codos. No obstante, y continuando con el sentido del artículo, queremos proponer una rutina que apela al descanso diario con el fin de optimizar la memorización y comprensión del temario y, por ende, aprovechar más el tiempo de estudio.

Hablamos del Método Pomodoro: una técnica que consiste en fraccionar la sesión de estudio en intervalos de estudio intensivo y descansos periódicos.

  • 25 minutos de estudio intensivo a pleno rendimiento.
  • 5 minutos de descanso mental sin distracciones.
  • 25 minutos de estudio intensivo a pleno rendimiento.
  • 5 minutos de descanso mental sin distracciones.
  • 25 minutos de estudio intensivo a pleno rendimiento.
  • 5 minutos de descanso mental sin distracciones.
  • 25 minutos de estudio intensivo a pleno rendimiento.
  • 20 o 30 minutos de descanso mental (distracciones programadas).

Esta rutina funciona, tal y como se ha comprobado, por varias razones:

  • Por un lado, potencia el aprovechamiento del tiempo de estudio. Al no alargar el tiempo de estudio demasiado, tenemos la sensación de concentración total.
  • Eliminamos la frustración, el aburrimiento excesivo asociado a tiempos largos de estudio.
  • Tomamos mayor consciencia del tiempo empleado en estudiar.
  • Los tiempos cortos de estudio correctamente aprovechados crean una sensación de motivación en el estudiante: ¡ojo! aunque, al cabo del tiempo, tengas la tentación de eliminar estos momentos de descanso porque crees que puedes aguantar sin ellos, no lo hagas.

El Método Pomodoro se antoja ideal para ciertas épocas y ciertos temas que requieren de memorización pura más que de selección activa de información y elaboración de apuntes.

Historias de nuestras aulas (I) | Mujeres, madres y opositoras

Nunca he opositado, pero el esfuerzo que conlleva conseguir una plaza me resulta tremendamente familiar. Me crié de la mano de una opositora; soñadora, ambiciosa e inconformista. Mi madre me habla de quemar la comida por dar el último repaso; de ser yo un bebé, jugar conmigo con una mano y subrayar con la otra. Por eso, cuando Ana María, Angelina, María, Ana y Arantxa, cinco madres y opositoras que se preparan en Tecnoszubia, me cuentan su historia, empatizo rápido con ellas. Evoco al niño que creció viendo a su madre encerrada, entre apuntes.  Sus relatos, que dignifican el proceso de opositar, me retrotraen a ese pasado reciente en el que la vi conseguir, por fin, su plaza. Me conducen hacia un camino sinuoso, pero en cuyo horizonte aparece la -siempre sugerente- estabilidad laboral. Ellas me dibujan cómo es el sacrificio de ser madre, mujer y opositora.

Exponer durante el embarazo: el relato de Ana María

Madre y opositora: Ana María

Si tuviera que destacar un sentimiento común a estas cinco opositoras, sería una culpa autoinducida. De las palabras de estas mujeres se extrae una lucha interna entre su vocación y la necesidad de cuidar a sus hijos y llevar «las cosas de la casa».  Una de las luchadoras que lidia con este contexto es Ana María, opositora a Pedagogía Terapéutica que lleva 5 años inmersa en su preparación. Nos cuenta que decidió opositar antes del nacimiento de su hija. «Hice magisterio y tenía claro que quería mi plaza en un centro público», recuerda.

El temario de Pedagogía Terapéutica, tal y como reconoce, «es especialmente complicado». Una traba que, ni mucho menos, ha hecho que se rinda: «pensaba en mi hija y me daba fuerzas. A mí mismo me decía: con mi marido, pronto vamos a ser tres, no estoy yo sola. Esto me llenaba de ganas». Su motivación era tal que llegó a presentarse a su examen, por primera vez, estando embarazada. Así, rememora que su prueba oral, la exposición, se le hizo «cuesta arriba»: «Tenía mucho calor, estaba mareada, nerviosa…¡hasta me tocó exponer la última!».

Luchar contra la culpa

Han pasado tres años de aquello y Ana María está ahora en otra etapa. Compagina las oposiciones con la crianza de su hija, ya con tres años de edad. Vive con su marido y hace unos meses dejó un trabajo «alejado completamente de la docencia» porque «no tenía tiempo para la preparación». Llegados a este punto, intenta llevar su estudio de la mejor manera, algo que, reconoce «no es fácil».

«Sientes que estás abandonando a tu hija, aunque no sea así. El segundo año que me presenté a las oposiciones, la niña tenía un año y medio. Intentaba, con ella en casa, ponerme por mi cuenta, pero era muy difícil (…)»

-«¿Mamá quién es?» -insiste, de fondo, Daniela, hija de Ana María.

– «Ponte a dibujar, luego te lo explico», responde su madre.

(…) «Así que tres meses antes de las oposiciones pensé en irme de 8 a 20h a la biblioteca y dejar a la niña al cuidado de un familiar. Es algo por lo que hay que pasar. No estaba con ella en ese momento, pero es por un futuro mejor. Nacía una lucha contra la culpa de la que he salido más fuerte: ahora valoro más el tiempo que tengo para estudiar, cada rato que tengo libre intento desconectar de todo y ponerme en serio a estudiar», concluye.

Cuando Arancha «aprendió a delegar»

Madre y opositora: Arantxa

Cuando llamo a Arancha, me cuenta que está marchándose de la manifestación del 8 de marzo por el Día Internacional de la Mujer . Tiene 40 años, dos hijas -una de 12 y otra de 8- y se prepara las oposiciones de Infantil desde hace 4 años. «Yo hago huelga y vengo con mis hijas porque tienen que tener conciencia social; no nos podemos conformar con lo que tenemos ahora, sé que su generación va a conseguir lo que nosotras no hemos podido», esgrime.

A esta madre y opositora la despidieron, tras la llegada de la crisis, del colegio en el que estaba trabajando «desde que terminó la carrera». En ese momento sólo vio una alternativa: opositar. «Era la forma más segura de dedicarme a lo que me gusta, a lo que se me da bien. Quería seguir siendo maestra».

Así, Arancha, «tras dos años en Castilla La-Mancha en los que ha trabajado como interina y tuvo que alejarse de sus hijas», ha vuelto a Granada con una idea clara: «estar al 100% con la preparación de sus oposiciones». Para conseguirlo, su familia ha formado un entramado que favorece su estudio. «Tengo suerte; mi contexto es permisivo conmigo, me valoran y no me presionan. Tengo claro mi objetivo y ellos me comprenden. Nunca me he planteado dejarlo y ahora es el momento de conseguirlo».

Organización familiar

De esta forma, la rutina de Arancha es sencilla: por la mañana estudia, por la tarde estudia y por la noche también. Eso sí, no deja a sus hijas de lado. «Por las tardes nos organizamos entre abuelos, su padre cuando no trabaja …y algunas tardes que me toca a mí, claro».

Una buena organización familiar no quita que Arancha «no se machaque la cabeza», tal y como ella lo define, con el sentimiento de culpa por no poder estar al 100% con sus hijas. «No es que de vez en cuando me asalte esa lucha interna sino que es algo que está siempre en mi cabeza. Si me voy a la biblioteca 7 horas al día, no puedo atender lo que debería a mis hijas; al final he tenido que aprender a delegar».

Opositora, madre soltera y trabajadora: «Soy una malabarista»

Madre y opositora: Angelina

«¿Que cómo saco tiempo para trabajar de reponedora, opositar y cuidar de mis hijas siendo soltera? ¡Soy Malabarista!», bromea Angelina. Esta madre soltera de una niña de 12 años y opositora a la especialidad de Primaria, lleva, con la de este curso, cuatro convocatorias. Casi diez años enfocada en conseguir una plaza de lo que ella, considera, «es mi vocación y mi pasión: la enseñanza».

Trabaja como reponedora en Hipercor de 7 de la mañana a 11 y 30. Cuando sale de trabajar, explica, «pasa a ser ama de casa». Hace la comida, espera a que sus hijas lleguen del colegio y a partir de las 16.00 «se convierte en opositora». «Intento llevarlo todo de la mejor manera que pueda con la ayuda de mi familia y amigos», subraya.

Angelina es consciente de que siempre «va a la retaguardia de las aspirantes, más jóvenes, que tienen más tiempo para estudiar», pero no por ello considera «tener más mérito». «Aunque para mí es un doble sacrificio, cada uno tiene la situación que tiene; yo tengo a mi hija y pensar en ella es una dosis extra de motivación. Lo hago por mí, pero también por ella; quiero terminar dedicándome a mi vocación sí o sí».

Equipo de 4

Madre y opositora: María

El apoyo de maridos y familias -abuelos, tíos…- representa otra constante en estas historias. De hecho, en el caso de María –49 años, opositora de Francés, con dos hijos de 13 y 16 años- fue su marido el que le sugirió, tras terminar su carrera hace poco, que luchara por una plaza.

María no trabaja fuera, pero ejerce como ama de casa («A veces parece que no es un trabajo, pero sí lo es», señala). Así que «entre lavadora y lavadora», como ella lo cuenta, «hace resúmenes». O cuando va a comprar, se va «chocando con las paredes por ir mirando en el móvil la foto de algún esquema».  Por la noche, antes de dormir, «repasa todo lo que ha estudiado».  «Claro: al final nunca termino de desconectar», lamenta.

La preparación de María no sería posible sin la ayuda de su marido -una figura importante que «colabora en todo lo que puede»- ni sin la de sus hijos. «¿Mis hijos una motivación?» -explica-; y no sólo eso: han sido mis conejillos de indias. Con ellos he aprendido a ver cómo puede aprender un niño. Son muy diferentes, en ellos he visto las diferencias de aprendizaje. Mi hija, en matemáticas, por ejemplo, tiene un razonamiento muy diferente al de mi hijo. Me animan mucho, además, a que siga estudiando. Somos un equipo de 4″.

Entre lasañas que se queman «por ir a contrarreloj» y citas a las que llega tarde, María continúa su preparación. Ella tampoco considera que tenga más mérito que nadie; «simplemente he elegido opositar en el momento en el que es más adecuado para mí«, sentencia.

«¿Mi hijo? una inspiración»

Con 35 años y un hijo de 3 años, Ana Soria  –que ha preferido preservar su intimidad y que no incluyamos foto lucha por una plaza como administrativa de la Junta de Andalucía. Por las mañanas es opositora, por las tardes cuida de su hijo.

«Por la mañana me levanto, llevo al niño a la guardería y cuando lo dejo allí, a las’ 9 y algo’, directamente me quedo estudiando en la biblioteca. Sé que si me vengo a casa me pongo a hacer otras cosas y no estudio. Así que me quedo en la biblioteca hasta las 14.00. Por la tarde toca ser madre».

Esta opositora reconoce, además, que, frecuentemente, pelea con «la culpa y los bajones», pero que se levanta gracias al apoyo de su marido, su familia y su hijo. «A veces siento que me estoy perdiendo el crecimiento de mi hijo, veo que no puedo ir a la playa con mi marido. Lo paso mal, pero mi hijo es mi inspiración. Quiero darle una vida mejor, un futuro. Eso es lo que me motiva».

Oposiciones | 8 consejos para perderle el miedo al examen oral

Mucho se habla diariamente, en nuestras aulas, del examen oral de las oposiciones docentes. Es, con diferencia, una de las partes del examen a la que más respeto le tienen los aspirantes. Y no es de extrañar: exige que el candidato presente ante un tribunal su programación didáctica. Una defensa que es cierto que impone, pero de la que, ateniéndonos a ciertos consejos, saldremos bien parados. ¡Se acabó el miedo!

Oposiciones en pareja: «Ojalá conseguir la plaza lleve nuestra relación al siguiente nivel»

La red está llena de artículos sobre parejas y opositores. Se busca más la respuesta a cómo sobrellevar una relación cuando tu pareja oposita que los requisitos para acceder a cualquier convocatoria multitudinaria. El debate está ahí. Y está porque, en estos casos, las malas experiencias son habituales. Cuando uno de los dos en la relación decide opositar -o los dos-, se abre ante ellos una etapa en la que el proyecto de futuro le come el terreno al momento presente. Llegan, así, tiempos de plantearse todo; de asumir que, durante unos años, nada será como hasta ahora.

En Tecnoszubia Oposiciones hemos visto centenares de historias. Parejas de opositores que consiguen juntos su plaza; pero también parejas de opositores en las que el amor se queda por el camino. En las que la ambición profesional o el sacrificio arrasa con el cariño. Hemos observado a la pareja que espera pacientemente a que el opositor salga de clase; pero no podemos obviar al opositor cuy@ novi@ no termina de entender que su oposición sea la prioridad.

Esta semana hemos hablado con alguno de ellos. Nos han contado cómo logran conciliar su relación con la preparación. Os adelantamos que, pese a lo que os podáis imaginar, entienden la oposición como algo en pro de la pareja. En estos casos conseguir plaza no sólo representa un anhelo personal, sino también la consecución de importantes objetivos en común.

El jueves de Iván y Lorena

«Todas las mañanas me voy, desde Montefrío, mi pueblo, a por Lorena. La recojo en su piso de Granada y nos vamos juntos a Tecnoszubia. Ambos nos estamos preparando la especialidad de Primaria allí. Al final, los jueves se han convertido en un día especial porque es uno de los pocos días que nos vemos». Lo cuenta Iván, opositor de Primaria y pareja de Lorena, opositora de la misma especialidad. Tras 9 años de relación, ambos han comenzado juntos el camino de las oposiciones con ilusión. Un camino que cada semana tiene un punto de inflexión: el día de sus clases en la academia. El jueves; su jueves.

«Cuando terminamos la clase debemos ir a la biblioteca. No es que salgamos mucho y el día que solemos vernos es para ir la academia». El jueves de Lorena e Iván termina, cada uno vuelve a su casa, pero la ilusión de ambos permanece. Explica Lorena, la primera en la pareja en decidir opositar, que «por desgracia, vivimos una época de monotonía en la relación, pero así lo hemos decidido ambos». «Yo quiero ser maestra en la pública -continúa-; Iván lo decidió después, pero me alegro mucho porque tiene todas las cualidades para ser un muy buen maestro».

Reconoce Iván, por su lado, que los dos van a una. Lo hace de forma muy gráfica: «Estudiamos, a veces, los temas juntos, nos vamos preguntando cómo los llevamos, nos hacemos un seguimiento de las programaciones didácticas. Y lo mejor: cuando le digo que una tarde me la voy a pasar entera estudiando, no hay problema: ella va a hacer lo mismo«.

Su caso es habitual en parejas opositoras: se complementan, se conciben el uno al otro como un punto de apoyo. En estos casos, la relación es un impulso potente para la preparación. No sólo no hay fisuras en la pareja debido a las oposiciones sino que consideran que es un proceso que está solidificando sus lazos. Lo tienen tan claro que, al preguntarles qué pasará cuando aprueben, no dudan: «nos iremos a vivir juntos en cuanto alguno de los dos consiga una plaza».

«Sin él no estaría en la fase de preparación en la que estoy»

La situación de Sergio y Ana, dos opositores de la misma especialidad que van juntos a clase, es similar a la que hemos visto con Iván y Lorena. El viernes por la tarde acuden a la preparación de Pedagogía Terapéutica en Tecnoszubia. Allí, tiene lugar uno de los momentos más determinantes de su preparación y más significativos para entender en lo que se ha convertido hoy en día su relación: «¿Que cómo nos complementamos? -explica Ana- Sergio es una persona que capta las cosas muy rápido y yo una persona que cuando las entiendo bien se me quedan para siempre. Cuando estamos en clase él me explica cosas, me empuja a entenderlas«.

De esta forma, Ana dibuja su relación como un escenario idílico para opositores: «Él sabe que hay que priorizar la oposición por encima de otras cosas; es muy positivo tener una pareja que oposite a lo mismo que tú, no puedo decir nada malo». Y si Ana pone por las nubes a Sergio, su pareja, este le devuelve la moneda: «Como pareja, Ana es una persona empática, motivadora y generosa. Y como opositora, una luchadora».

Aunque intentamos encontrar grietas en su discurso para darle varias tonalidades a la historia, no sólo no lo conseguimos, sino que propiciamos el efecto contrario. «¿Que qué pasaría si ella consigue la plaza y yo no? -nos responde Sergio- Absolutamente nada. De hecho prefiero que se la saque ella antes. No sólo no me importa que ella apruebe antes que yo sino que me alegraría muchísimo de que tuviese la plaza. Ojalá».

Lucía: «A veces salgo de la academia prácticamente llorando; él sabe tranquilizarme»

Lucía lleva desde septiembre preparándose para la especialidad de Música. Su historia es diferente a las anteriores porque su novio no es opositor. «Él lleva un estudio de tatuajes, tiene unos horarios complicados y viaja mucho, nuestro caso es complicado», nos cuenta. No obstante, viven juntos, motivo que, según ella, salva la relación: «Si no fuera por esto sería inviable».

Esta pareja está manteniendo su relación pese a la oposición gracias a dos factores: a la paciencia de ambos y a la sensación de que es algo temporal. «Aunque sean ocho años opositando, es temporal», suspira Lucía, a medio camino entre el sarcasmo y la resignación. Factores que propician que vea fundamental el papel de Karim, «su prometido». «Lo considero muy paciente, me apoya siempre. A veces salgo de la academia medio llorando y ahí está él para tranquilizarme. ¿Que si le gustaría que estuviéramos más tiempos juntos? Sí, pero entiende el momento por el que estoy pasando».

Con todo, hay dos cosas que inquietan a Lucía. Una es trabajar fuera: «No sé cómo lo vamos a hacer cuando llegue el momento y me saque la plaza. Me intranquiliza pensar que tendré que trabajar fuera; sería el momento de aprender a vivir separados. No quiero ni pensarlo», reconoce. Otra es, explica,  que la oposición le está quitando una de sus pasiones: viajar. «He pensado en llevarme los apuntes en la furgoneta, pero no sé si funcionaría», concluye bromeando.

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Oposiciones | Siete trucos mnemotécnicos para memorizar que realmente funcionan

«Muchas veces

Estoy perdido.

Mi memoria

O se apaga o

Resulta

Insuficiente.

Ahora la Aumentaré!».

En el mundo de las oposiciones, debido a las convocatorias multitudinarias de los últimos años, es habitual que se den casos de aspirantes que vuelven a estudiar tras años sin hacerlo. De esta forma, el abismo de los apuntes puede parecer demasiado profundo para algunos sin una serie de trucos y técnicas que nos ayuden a lidiar con él.

Adquirir un hábito de estudio es complicado. Uno de los factores que realmente favorecen la consecución de una rutina sólida es sentir que utilizamos el tiempo de forma eficaz. En este artículo no sólo te vamos a hablar de reglas mnemotécnicas para estudiar, sino que vamos a profundizar en métodos (más…)

Procrastinación y oposiciones: 7 apps para dejar de perder el tiempo y optimizar tus horas de estudio

 

¿Quién no ha tenido alguna vez una conversación así? Perder el tiempo es humano. Más aún cuando nuestra productividad depende de las horas de estudio efectivas que tenemos encerrados, solos, en una habitación. La procrastinación -según la RAE, acción de aplazar tareas y sustituirlas por otras más agradables- es eso que hacemos cuando tenemos una unidad didáctica pendiente de elaborar, pero decidimos emplear nuestro tiempo en visualizar un maratón improvisado de vídeos de mapaches robando comida.

Aplicaciones para mejorar el tiempo de estudio de nuestras oposiciones y evitar un uso excesivo del móvil

No obstante, el móvil, culpable de decenas de horas perdidas a la semana, puede ser también la piedra angular de la recuperación de nuestra productividad gracias a la existencia de ciertas aplicaciones para estudiar. Prueba de ello son las numerosas aplicaciones que existen para tal fin. Sí, es cierto que entre ellas hay muchas prácticamente inservibles o, al menos, que no cumplen del todo su cometido. Pero en Aspirantes hemos hecho el trabajo sucio: hemos probado decenas y te dejamos las cinco aplicaciones para estudiargratuitas– que más nos han convencido -¡con alguna que otra sorpresa!-.

  1. Wunderlist 

 

Comenzamos con un clásico: el gestor de tareas por excelencia. Tras probar mil y una aplicaciones de administración de tareas y perdernos en la frustración que conllevan las funciones de pago, podemos decirte que Wunderlist es la que más posibilidades ofrece de manera completamente gratuita. Con esta app, propiedad de Microsoft desde hace algunos años, podremos programar tareas pendientes de completar, organizarlas, añadir subtareas, asignar documentos a cada una y añadir recordatorios. En suma, es un servicio que nos ayuda a mantener una visión general de nuestros proyectos. Marcarlos como completados es una puñalada en el corazón de la procrastinación: ¡qué bien sienta!

 

      2. Evernote

Evernote esz la aplicación de notas por excelencia. Nos permitirá aumentar nuestra productividad exponencialmente durante nuestras oposiciones

 

No te queremos quitar de la cabeza la idea de que los post-it son un invento genial e insustituible. Tranquil@. Pero no nos negarás que la existencia de aplicaciones como Evernote lleva la gestión de notas un paso más allá. Con esta herramienta tendremos a nuestra disposición una biblioteca de bocetos, notas y alarmas/recordatorios para cada una. Todo con la posibilidad de añadir contenido multimedia -hasta 10 gb de almacenamiento en la nube-. Pero quizás lo mejor de esta aplicación sea su versión de escritorio para Windows y Mac: un complemento que se sincroniza a la perfección con la aplicación de Android/iOS y que nos ayudará a leer tranquilamente en nuestro PC las notas que hayamos tomado en nuestro móvil.

 

     3. Pocket

Pocket nos permite ser más eficientes

 

¿Cuántas veces has leído algo y has pensado que te interesa, que te conviene leerlo -o estudiarlo- pero que no tienes tiempo en ese momento? ¡Por ejemplo una de las convocatorias que semanalmente posteamos en la sección de noticias de Tecnoszubia! Pocket incide en este tipo de situaciones y nos presenta una solución que sorprende por lo bien que funciona. La app, disponible en Android e IOS, se complementa a las mil maravillas con la extensión para el navegador Chrome.

Con estas dos vertientes de Pocket podremos captar rápidamente artículos y documentos de la web, añadir etiquetas y organizarlos por categorías en cualquier momento para posteriormente visualizarlos en el dispositivo que queramos.

 

     4. Forest

Forest: stay focusd es una app para ser más productivos

 

Después de tres herramientas centradas en la productividad cuyo centro de operaciones está en el smartphone, -incongruente o no-, vamos con algunas que te van a ayudar a dejarlo un poco de lado.

Forest: Stay Focused pretende que te concentres y seas un poco más productivo apoyándose en la alegoría del crecimiento de un árbol.  Gracias un divertido toque de gamificación, la aplicación nos muestra un bosque virtual cuyos árboles y plantas crecen mientras no usamos el móvil. Si necesitamos estar concentrados una hora, sólo tenemos que ajustar el cronómetro de la aplicación; tendremos una cuenta de atrás de 60 minutos. Si durante ese tiempo no tocamos el móvil, un árbol crecerá en nuestro bosque. Depende de nosotros que a final de mes tengamos un frondoso bosque o un jardín descuidado. Aplicación perfecta para controlar de manera estimulante tiempos y descansos relativos al estudio de nuestras oposiciones.

 

     5. Block apps y Stayfocusd

Bloqueando aplicaciones con la app Block Apps podemos mejorar nuestros ratos de estudio

 

Si Forest te parece una bonita metáfora, pero inefectiva, he aquí una solución más radical. Block apps no tiene demasiada historia, pero funciona muy bien: durante el tiempo que estimemos oportuno bloquearemos las aplicaciones que elijamos. De igual forma, la extensión para Chrome Stayfocusd hace lo propio con el navegador bloqueando las páginas que más tiempo nos roben y optimizar así nuestro tiempo de estudio de oposiciones. Te recomendamos que no tengas piedad con tus distracciones y pruebes la opción nuclear.

 

    6. Mindly (mind mapping)

Con la premisa de ser capaz de «organizar nuestro universo interior», la app Mindly para Android e iOS nos muestra de forma muy visual las ideas, pensamientos y notas que decidamos insertar en la herramienta. Mediante burbujas personalizables y jerarquizadas por la importancia que les demos, podremos ordenar nuestra mente. Además, esta suerte de conexiones sinápticas personalizadas se puede descargar en PDF. Una de esas aplicaciones para estudiar que a buen seguro será muy útil para ciertas fases de tu oposición.

 

 

      7. Bienestar digital en Android e iOS

 

Conscientes de la incidencia cada vez mayor de la adicción al móvil , las multinacionales detrás de los principales sistemas operativos para smartphone comienzan a adecuar su software a esta problemática. De esta forma, desde Google han decidido dotar a la versión 9.0 de Android de un apartado en sus ajustes que nos permitirá ver a qué aplicaciones le dedicamos más tiempo, así como establecer un límite de tiempo diario para cada una. Por su parte, iOS 12, el SO de Apple, también ha comenzado a mostrar alertas, gráficos e informes de actividad para evitar un uso excesivo.

 

 

Bonus. FOCI: Twice as Smart

El wearable FOCI nos promete mejorar nuestra productividad de una manera innovadora.

 

Si hasta ahora nos hemos centrado en aplicaciones para estudiar y mejorar la productividad, ahora vamos un paso más allá. Porque el dispositivo FOCI parece sacado de un capítulo de Black Mirror. Actualmente en fase de financiación, FOCI es un wearable que se ajusta a nuestra cintura y saca conclusiones sobre nuestro estado cognitivo a través de nuestros patrones de respiración. La herramienta promete mostrarnos en el móvil un orbe que cambiará de color dependiendo de si estamos enfocados en una tarea o si nos hemos despistado. Esto, en última instancia, posibilitaría conocer cada minuto de concentración y distracción, dando lugar a una interesante evaluación de nuestro desempeño que nos permitirá sacar conclusiones sobre cómo mejorarlo. Aquí toda la información.

 

 

 

 

¿Aspirantes?

Lejos de aquellos años universitarios, el sacrificio asociado a unas oposiciones constituye un proceso solitario. Una escalada sin protecciones en busca de nuestra vocación; de la autorrealización. El efecto llamada de esa cima en forma de empleo público cala cada vez más hondo en nuestra sociedad. El contexto actual demuestra con datos que existe una fiebre real por opositar; vivimos años de OEP históricas. Esto no sólo conlleva un clima de competencia cada vez más acentuado entre opositores, sino que ha provocado la aparición de una ocupación cada vez más habitual; la de aspirante.

Aspirantes | Un blog de TecnosZubia Oposiciones

En TecnosZubia Oposiciones llevamos 25 años compartiendo nuestro día a día con aspirantes. Madres con hijos que hacen magia para sacar adelante sus oposiciones. Trabajadores que emplean el poco tiempo libre que les queda en venir a nuestras aulas. Personas que se atreven a soñar, a darle un vuelco a su vida para dedicarse a lo que siempre quisieron. Conocemos la ansiedad del día del examen y las lágrimas de emoción del aprobado. Nuestros directivos, administrativos y preparadores han perfilado con su experiencia un sello de identidad que nos posiciona en el boca a boca como uno de los centros de estudios referentes en España.

Ahora queremos ir más allá. Aspirantes emerge como un proyecto de comunicación respaldado por TecnosZubia Oposiciones; nos negamos en rotundo a ser otro blog que exuda datos fríos y resoluciones estériles de las Consejerías. Apoyados en los nuevos formatos, queremos contar las historias que se esconden entre los pupitres de nuestras aulas. Vamos a poner de relieve el lado humano de nuestro centro. Queremos darle voz a alumnos, preparadores, psicólogos. Nuestros esfuerzos se centran en que Aspirantes se posicione como un canal informativo útil que, con sus publicaciones, comprenda y empatice con el difícil proceso en el que estás inmers@.

Queremos que acudas a Aspirantes cuando te fallen las fuerzas y necesites algún consejo. Pero también cuando estés eufórico y quieras compartir tu alegría.

¡Bienvenid@!