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«El día que supe que la plaza era mía» (IV) | La constancia de Montserrat

La cabecera de Aspirantes se inspira en la naturaleza del proceso de opositar; la pendiente varía según el opositor y sus circunstancias, pero la montaña siempre está ahí.

Si bien algunos de nuestros alumnos aprueban con plaza en su primer año, ya sea por sus capacidades o por las facilidades que les pueda otorgar su situación, un buen número de estos encuentra en las oposiciones un trayecto largo, difícil, que se extiende durante años. Montserrat Cappa, flamante maestra con plaza de la especialidad de Primaria, comenzó a prepararse en 2007; tras cuatro convocatorias, este año lo ha conseguido.

Doce años de esfuerzo

Desde niña, Montse asumió el rol de docente. «Era una niña cuando jugaba a los maestros; ¡yo siempre quería ser la maestra y que ellos fueran los alumnos!», recuerda. Después llegaría la carrera, varios trabajos en guarderías que no le terminaron de convencer y, en 2008, sus primeras oposiciones. «Y a partir de ahí una y otra vez hasta que lo conseguí», subraya. «Una vez y otra vez» hasta que en 2019 ha sacado un 9,27 en la nota global; la constancia de esta aspirante, descrita por ella con humildad, tiene doble mérito: doce años sin abandonar la carrera de las oposiciones; doce años de constancia y esfuerzo.

Juan Manuel, su preparador de la especialidad de Primaria, ha sido pieza clave para que esto sea así. «Me parece un preparador motivador y positivo; aunque estés en un momento de bajón no te deja que te retires«. Una capacidad, la de estimular y motivar al alumno por parte de Juan Manuel, que no ha sido la única razón por la que Montse ha salido satisfecha de sus años de preparación en la academia. «Es imprescindible estar en una academia que te mantenga al día de todos los cambios; hay personas que pueden sacarlo por sí solas, pero yo necesitaba a alguien que me exigiera; además, que me avisara de las novedades. Donde mejor te puedes informar de lo que va saliendo en tus oposiciones es en una academia. Siempre irás más segura si te preparas aquí».

Montse y el karma

Llegó julio y Montse había hecho todo lo que estaba en su mano. «Vi mis progresos; aumenté mi confianza, mi seguridad». Salieron las listas de aprobados con plaza y los resultados, tras tanto trabajo, llegaron. «Eufórica», lo celebró sin saber qué hacer: «reír, saltar o llorar». Un momento que nunca va a olvidar que no es más que el fruto de una filosofía que siempre ha llevado a rajatabla. «Cuando una persona quiere opositar debe ser consciente de la fuerza de voluntad que necesita; tienes que hacer una serie de sacrificios, pero merece la pena. El universo te devolverá todo aquello que tu le des; si sigues un año y otro año no hay que venirse abajo; al final te lo va a devolver».

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