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«Fui Jefe de Policía Local en Granada; mi objetivo ahora es formar a futuros agentes en Tecnoszubia»

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A nivel profesional, la historia de José Antonio Moreno, Jefe de Policía Local en Granada desde el año 2016 hasta junio de 2019, cuenta con diversos capítulos; uno de ellos, quizás el más mediático, narra su intervención en el accidente que le costó la vida a Luis Oruezábal, más conocido en la ciudad nazarí como Chikito. Moreno no pudo salvar la vida del ex jugador del Granada C.F, pero sí rescató la de su mujer. Su actuación, además, le otorgó la condecoración con la Medalla de Oro y Plata del Ayuntamiento de Granada. Ahora, después de 32 años como funcionario, comienza una nueva etapa como preparador de las oposiciones de Policía Local en Tecnoszubia.

Una vida dedicada al cuerpo de la Policía Local en Granada

Tras el reciente cambio de gobierno municipal, José Antonio Moreno, que también es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la UGR, dimitía en junio como Jefe de Policía Local en Granada. Era el final de un ciclo y la vuelta del agente a un campo, el de la docencia, que no es nuevo para él: «Como docente he estado más de 20 años. Soy licenciado en ciencias económicas y empresariales. Comencé mis pinitos preparando contabilidad pública, después seguí con el tema de las oposiciones a Policia Local», afirma en una entrevista concedida al blog.

Su dilatada experiencia, tanto en la Policía Local como en la docencia, le posiciona como una voz referente en las oposiciones de su especialidad. Su conocimiento sobre este proceso selectivo se mezcla con su pasión por el Cuerpo y da como resultado un preparador vocacional, motivador.  Es algo que se deduce desde el primer momento, cuando José Antonio nos cuenta que su objetivo en Tecnoszubia es el de «Dar a conocer la profesión de policía, las motivaciones como servicio publico, influir en el perfil de las personas, convertirlas en válidas para los cuerpos de seguridad».

«Quiero que mis alumnos sepan cuál es el sentido de ser Policía»

«He tenido a mi cargo a mas de 500 personas -asevera-; y lo que te llega al despacho es que la función pública esta muy denostada por parte de la gente. La gente elige la profesión como una salida profesional atractiva, mas que por una vocación. Se ha perdido el servicio publico, su sentido, lo que implica y el compromiso. De alguna manera, los años en los que he estado como jefe, haber tenido esa posibilidad, me permiten acercar la visión del ciudadano al policía como servidor publico. Se cuenta con muchos funcionarios, pero la expectativa de los ciudadanos con respecto al cuerpo son muy altas. Quiero que mis alumnos sepan cuál es el sentido de ser Policía».

Porque para José Antonio Moreno, solo consiguiendo que el alumno interiorice cuál es la verdadera labor de un agente, tras reducir sus expectativas y adecuarlas a la realidad, se podrá formar en la excelencia. «Veo el deseo que tienen los aspirantes; lo he observado en la primera sesión gratuita que ofrece Tecnoszubia; mi compromiso con ellos es mi trabajo diario y la mejor formación», subraya.

«Llegan años excelentes para opositar a Policía Local en Granada»

Su llegada a Tecnoszubia como preparador de las oposiciones de Policía Local coincide con la reciente aprobación de la jubilación anticipada, medida que equipara a los policías locales con el resto de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Este reglamento, según palabras de Moreno, supone una «inminente renovación de las plantillas», lo que conlleva inaugurar una época «excelente» para opositar a Policía. «Es una oportunidad de empleo magnífica. En Granada han salido 49, en Córdoba más de 90 y en Sevilla más de 100. Vamos a vivir tiempos muy buenos de ofertas de empleo en Policía Local».

Así, los aspirantes tienen en los últimos meses de 2019 un momento idóneo para iniciar su formación. Según el preparador, lo ideal son «18 meses de preparación». No obstante, todo depende, explica, «del trabajo diario y la perseverancia del opositor; el nivel es cada vez más alto en este proceso selectivo».

Pruebas, plazas y requisitos para Policía Local 2019

Hace unos días nos hacíamos eco de la apertura de plazo para optar a una de las 49 plazas para el cuerpo de Policía Local en Granada. Te invitamos, además, a que leas este artículo, en el que desgranamos todos los detalles que necesitas para ser Policía Local en Granada: requisitos, pruebas… 

Recuerda, además, que en Tecnoszubia están los grupos abiertos para esta especialidad; infórmate de todo en el siguiente enlace. 

 

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«El día que supe que la plaza era mía» (VIII) | La decisión de Juan Orozco

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Sin paliativos: Juan Orozco hizo tambalear los cimientos de su vida cuando, hace un año, salió la convocatoria de las oposiciones de maestros. Fue en septiembre: «Decidí preparármelas en un momento de mi vida especial. He trabajado en varios sitios, trabajos de verano muy cansados. Pero mi sueño fue siempre ser maestro de Educación Física. Cuando vi que salieron supe que era mi momento. Dejé el trabajo en septiembre y me apunté», subraya para Aspirantes.

La decisión, arriesgada y no siempre recomendable, tuvo sus frutos: era la primera vez que se presentaba a las oposiciones de maestros de Educación Física y ha sacado un 9,18. «Sé que no ha sido casualidad, sino por haber recibido muy buenas directrices: pese a todo, cuando lo vi no me lo creía, fue superespecial», afirma, ya con su plaza.

«Una metodología muy visual»

Argumenta Juan que la metodología utilizada en Tecnoszubia, a él, por sus características, le vino especialmente bien: «A nivel de materiales y recursos, me ha venido muy bien, es una metodología de estudio muy visual, siempre recuerdas con qué empiezas cada folio; para mí, que tengo memoria fotográfica, me resultó mucho más sencillo».

Más allá, Juan reconoce haber tenido una relación «excepcional» con su preparador, Gabriel. «Se sabe todos los trucos: cómo mejorar los temas, aumentar los puntos de cara al examen…». Un manejo de la situación, el de su preparador, que consiguió que Juan terminase por dominar el único punto flojo que llevaba, la Unidad Didáctica. «Estuve dándole vueltas a una Unidad Didáctica hasta que se me ocurrió relacionarla con un tema en concreto. Me quedo muy bien, así que cuando vi en el examen la bola que cayó, supe que la plaza sería mía».

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«El día que supe que la plaza era mía» (VII) | Cuando Gádor aprendió a exponer

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Su pasión por los niños y la certeza de que se aproximaba una convocatoria histórica le hicieron decidirse: su futuro estaba en la educación pública. La aventura de Gádor en las oposiciones de Audición y Lenguaje comenzó hace un año y ha estado marcada por la exigencia y la superación; para conseguir su plaza con una media de 8,6, Gádor tuvo que vencer sus reticencias a la hora de exponer, pero también ha aprendido a llevar sus capacidades al límite. «Estar en una academia me ha permitido exigirme más;  estar con compañeros muy buenos, con muchos años de servicio…te obliga a superarte y a aprender a llamar la atención del tribunal de nuevas formas», afirma.

Ser original en las exposiciones es algo que Gádor ha trabajado desde el primer momento, cuando todavía «le costaba salir voluntaria». «Hicimos muchísimas exposiciones, algo que me vino muy bien para aprender a desenvolverme».

Aprender a desenvolverse…también en el día a día

En la Universidad, un profesor le recomendó que probara suerte en Tecnoszubia; un consejo que a Gádor le cambiaría la vida. Nuestra alumna nos cuenta ahora que se va feliz con la formación recibida; sobre todo porque, más allá de lo básico, ha aprendido una serie de pautas que le van a ayudar durante estos días, en los que ha comenzado sus prácticas como maestra de Audición y Lenguaje. «Estoy muy feliz, he aprendido mucho, ya no solo de la oposición, sino pautas que me van a servir cuando me incorpore en septiembre. Me han enseñado a trabajar, por ejemplo, la forma de llevar los supuestos…la forma de trabajar en un colegio. No es solo oposición, sino día a día».

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«Siempre he pensado que los demás me dan mil vueltas, que no tengo experiencia, que lo mío ha sido suerte»

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Todo iba sobre ruedas: si hubiera un manual del buen opositor, este le copiaría parte de sus argumentos a Plumita Verde.


Plumita_Verde es el perfil de Instagram donde una asturiana de 27 años ha documentado varios años de estudio y esfuerzo. Allí, tiene 11.500 seguidores y un reguero de fotos de subrayadores, estuches, agendas y apuntes ordenados con pulcritud; sin embargo, su cuenta es mucho más que una oda al bodegón del opositor.

Prefiere no dar su nombre real, pero un análisis rápido de su perfil es suficiente para intuir cómo es la persona que hay detrás; una aspirante luchadora, metódica y constante. Lo observamos en el contenido que ha ido subiendo durante estos años; publicaciones y pies de foto a través de los que ha ido relatando un proceso que ha culminado, durante las oposiciones de 2019, en la consecución de su sueñoSí, Plumita Verde ya es maestra de Primaria con plaza.

Y pese a todo, hoy siente que el éxito no le pertenece. Que todo lo ha conseguido por la divina incidencia de la suerte. Que sus compañeros se lo merecen más. Tiene un trastorno cada vez más habitual: el síndrome del impostor.


[Pregunta] ¿Puedes recordar tus comienzos en el mundo de las oposiciones?

[Respuesta]  Mi andadura por las oposiciones empezó en 2014 como algo natural y ligado a la carrera de magisterio: en mi cabeza no existía otra salida. El primer año, convocatoria de 2015, lo compaginé con un máster y se me hizo dificilísimo intentar seguir un ritmo de estudio, siempre priorizaba otras cosas como el TFM. Llegó el examen y llevaba estudiados muy poquitos temas, pero tuve suerte y uno de ellos estaba entre los que salió, así que logré aprobar y, con ello, entrar en bolsa y trabajar. Pero no me servía con eso, yo quería mi plaza; una estabilidad económica y dedicarme a aquello que me apasiona. Así que en 2016 tocó presentarme por la especialidad de Orientación. Esta vez dedicada al 100% al estudio porque la bolsa subía pero mi número no llegaba. Me esforcé, pero algo me decía en la cabeza que no lo estaba haciendo bien, que seguro que podría hacer más y que habría personas haciéndolo mejor que yo.

[P] ¿Qué pasaba por tu cabeza en ese momento?

[R] En ese momento, tenía la idea de que si salía mal el examen iba a defraudar a mi familia. Fui al examen con muchísimos temas estudiados, pero no todos. Llevaba más del 70% del temario, las posibilidades de que me saliese una bola buena eran altísimas. Pero no salió y, aún así, conseguí aprobar el examen porque tenía una base de otros temas y de legislación. Con todo, mi sentimiento fue de no merecerlo. ¿Cuántas personas habrían hecho el examen bien, habiéndose estudiado ese tema y no lo habían sacado?  Y yo…¡No me lo merecía! Había sido suerte. ¿Se repetiría en la siguiente?, -pensaba-.

[P] Continuaste con tu formación…¿Se convirtió ese pensamiento en algo recurrente?

[R] En 2017 no hubo opos y en 2018 se repitieron las de Orientación. Esta vez tocó compaginar con una media jornada en un colegio que me hizo sentir que lo que realmente quería era el magisterio. Ese año me volví a esforzar mucho. Llegué al examen y, de nuevo, aprobé. De las personas que tenía alrededor fui la que mayor nota saqué y, bajo mi punto de vista, la que peor haría el trabajo porque tenía menos experiencia. Otra vez esos pensamientos en mi cabeza: no me lo merecía. Una amiga mía, psicóloga, con experiencia, más madura, con más base… se lo merecía más. Y, como ella, otras amigas más. Yo solo había tenido suerte.

[P] Llega el año 2019 y consigues, por fin, la plaza.

[R] Así es. Desde un principio en mi cabeza se asomó la idea de que este año era el definitivo: ya tenía algo de baremo y experiencia enfrentándome al examen, pero siempre apartaba ese pensamiento; pensaba, de nuevo, que yo no tenía experiencia suficiente, que hay gente que me daba mil vueltas. El año fue horrible. Mi rutina en el trabajo no estaba siendo exactamente buena. A veces eso ocurre. Hay personas que creen que por ser funcionarios de carrera son más que los interinos, o que por ser más mayores son mejores, o que tener más experiencia les da derecho a no tomarte en serio. Un año entero conviviendo con eso, día a día, supuso muchas dificultades a la hora de estudiar la oposición. Una ansiedad que me acompañaba en cada momento. Esa sensación de no servir para aquello por lo que estaba luchando, volvía, esta vez motivada por alguien externo.

[P] ¿Te planteaste abandonar?

[R] ¿Abandonar? Sí, esta vez me vino una y otra vez a la cabeza. En momentos puntuales, en momentos en los que el cansancio se apoderaba de mí y hablaba más él que yo.

[P] ¿Recuerdas cómo fue el día del examen?

[R] Salí del teórico pensando que había hecho un desastre. Fui a leerlo y seguí pensando que era un desastre. Y no solo no fue así, sino que saqué un 9. Mi reacción durante las dos primeras horas fue pensar que se habían equivocado. Lo comprobé mil veces porque pensaba que no… que no podía ser verdad. Llegó el práctico, me tocó de las últimas, así que tenía tiempo para preparar las cosas. El día de la defensa conocí a los compañeros del tribunal, que también habían aprobado y jolín, mayores, más jóvenes, con grandes carpetas, con maletas… Intentaba imaginar de qué harían la programación, de dónde vendrían… Establecimos conversación y conocí a gente con mucha vocación, gente con grandes ideas y experiencias. Sin duda, se merecían la plaza.


Salí de la defensa contenta, pensando que no llegaría a la plaza, pero al menos conseguiría subir en la lista. Salen las notas nuevamente: tengo otro 9. Mi reacción en parte fue pensar que había tenido suerte por ser de las últimas, suerte porque en mi tribunal les gustaba mi metodología y suerte porque sí. Ahora quedaba saber si optaba a plaza.  Y la saqué. Pero mi amiga no. Y ahí empecé otra vez: «Ella había estudiado más, ella se había esforzado más, ella sabía más, ella tiene más experiencia»… A día de hoy, pienso que el proceso es injusto y que se necesita una pizca de suerte, pero que me lo he trabajado y que me lo he merecido.

[PAhora, que estás de maestra en prácticas, es cuando le has puesto nombre a todos aquellos pensamientos intrusivos…¿estás siguiendo algún método concreto para superarlo?

[R] Sí, porque todo esto me sigue ocurriendo. Llego al colegio como funcionaria en prácticas y me da apuro decirlo porque veo interinos mayores y con más experiencia que yo. Días después leo en un perfil de Instagram lo que es el síndrome del impostor y veo que cuadra bastante con ese sentimiento de no merecer lo bueno que había conseguido. Hace dos semanas que he conocido lo que es el síndrome, por lo que apenas me ha dado tiempo a pensar. Por una parte, supongo que también le he restado importancia como si no fuera algo malo. Yo creo que parte de una autoestima dañada y es algo en lo que este año me estoy proponiendo trabajar, empezar a creer en mí, en mis posibilidades y a quererme más. ¿Cómo? Buscando ayuda. Y ahora que lo pienso sí que puedo acordarme de otros momentos en los que he sentido: las buenas notas en el
instituto, las de la carrera… siempre les restaba importancia, como si no fueran el resultado de un esfuerzo y trabajo.

 

[P] ¿Como te sientes en tu puesto actual?

[R] Sé que suena raro, pero es como si no lo hubiese asimilado. En mi oposición, con la plaza consigues una consolidación de tu trabajo y poder quedarte en un centro de referencia a partir del año de prácticas. Así que este año realmente sigue la dinámica que he seguido los años que he trabajado: colegio nuevo, ser de las últimas en elegir, conocer compañeros y compañeras, niños y niñas y, también, tener bastante claro que el año que viene estaré en otro centro, ya que nos toca concurso de traslados.

Estoy feliz porque me encanta mi profesión y noto el descanso de no tener que llegar a casa y estar preocupada estudiando los temas y teniendo el agobio de compaginarlo todo. Pero, por otra parte, no noto esa diferencia. Eso lo hemos hablado en el cole estos últimos días y muchas compañeras decían que ellas no habían sentido ese «descanso» o «felicidad total» hasta por lo menos dos años después cuando ya estaban asentadas

 


[P] Sobre Plumita Verde, tu cuenta de Instagram; ¿ha supuesto un plus de ansiedad o te ha servido realmente para desconectar?

[R] Mi cuenta de Instagram ha sido algo positivo siempre. Me ha ayudado a estar acompañada en el proceso de opositar, ya de por sí solitario. Es verdad que en el 2018, la primera vez que me presenté al examen teniendo la cuenta, se me pasaba por la cabeza que si suspendía decepcionaría a mucha gente y me generaba un nerviosismo extra. Pero llegó un momento en el que entendí que la comunidad que hemos formado es tan positiva que me hubiesen trasmitido cariño y no decepción. Así que no lo cambiaría por nada; creo que esta cuenta ha sido una de mis grandes herramientas para conseguir mi meta.

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«El día que supe que la plaza era mía» (V) | «Es importante que te corrijan los bulos que salen en Internet»

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Manuel Espinosa llega a la entrevista eufórico; luce una llamativa camisa blanca y no para de reír. Desde el principio nos habla de la docencia como de su vocación: «Siempre tuve muy claro que me quería dedicar a ello, desde que terminé la carrera. Estuve haciendo un máster el año pasado y quería estar en la educación publica: creo que es el futuro». Ahora, para él, es el presente: durante estos días comienza sus prácticas como maestro de Francés.

«El día más feliz de mi vida»

Ha obtenido plaza en francés sacando un 8,37 de media. Y no se anda con ambages para describir lo que sintió cuando le comunicaron que era funcionario en prácticas: «Aún no me lo creo, ha sido un año muy difícil, muchas idas y venidas. La familia, amigos…todos estaban muy contentos, cuando vi la plaza hubo un cúmulo de risas, llantos, los pelos de punta, frío y calor, revisar si lo has visto bien o te has equivocado…fue el días mas feliz de mi vida».

Se lo ha sacado a la primera, tras un año de estudio en el que ha sido consciente de la necesidad de estar en una academia para opositar. Ya lo intuía cuando decidió matricularse: «Vine a Tecnoszubia porque tenía familiares y amigos que no paraban de recomendármela». Y se terminó dando cuenta de que, más allá de la retroalimentación y de esas directrices que puedan ofrecer los docentes de Tecnoszubia, el opositor tiene que luchar, junto con los preparadores, contra una lacra especialmente dañina para el proceso: «los bulos de Internet: hay que saber qué es verdad y qué no».

¿Un correo el día 1 de enero?

Manuel habla maravillas de sus dos preparadores de la especialidad de Francés, Juana y Manolo: «La capacidad que tienen para transmitir calma…es muy importante tenerlos ahí. Además, siempre han sabido meternos caña, la metodología ha sido muy buena».

Para muestra de su importancia, narra una anécdota con uno de ellos; «Era el día de año nuevo, por la mañana, en uno de esos días en los que parece que no existiera el mundo. Y pese a todo, Manolo nos envió un correo a todos y a mi me corrigió un ejercicio…algo que me motivó el doble. Observarlo al pie del cañón ese día me hizo ver que no estaba solo;  supe que la plaza iba a ser mía».

 

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«El día que supe que la plaza era mía» (IV) | La constancia de Montserrat

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La cabecera de Aspirantes se inspira en la naturaleza del proceso de opositar; la pendiente varía según el opositor y sus circunstancias, pero la montaña siempre está ahí.

Si bien algunos de nuestros alumnos aprueban con plaza en su primer año, ya sea por sus capacidades o por las facilidades que les pueda otorgar su situación, un buen número de estos encuentra en las oposiciones un trayecto largo, difícil, que se extiende durante años. Montserrat Cappa, flamante maestra con plaza de la especialidad de Primaria, comenzó a prepararse en 2007; tras cuatro convocatorias, este año lo ha conseguido.

Doce años de esfuerzo

Desde niña, Montse asumió el rol de docente. «Era una niña cuando jugaba a los maestros; ¡yo siempre quería ser la maestra y que ellos fueran los alumnos!», recuerda. Después llegaría la carrera, varios trabajos en guarderías que no le terminaron de convencer y, en 2008, sus primeras oposiciones. «Y a partir de ahí una y otra vez hasta que lo conseguí», subraya. «Una vez y otra vez» hasta que en 2019 ha sacado un 9,27 en la nota global; la constancia de esta aspirante, descrita por ella con humildad, tiene doble mérito: doce años sin abandonar la carrera de las oposiciones; doce años de constancia y esfuerzo.

Juan Manuel, su preparador de la especialidad de Primaria, ha sido pieza clave para que esto sea así. «Me parece un preparador motivador y positivo; aunque estés en un momento de bajón no te deja que te retires«. Una capacidad, la de estimular y motivar al alumno por parte de Juan Manuel, que no ha sido la única razón por la que Montse ha salido satisfecha de sus años de preparación en la academia. «Es imprescindible estar en una academia que te mantenga al día de todos los cambios; hay personas que pueden sacarlo por sí solas, pero yo necesitaba a alguien que me exigiera; además, que me avisara de las novedades. Donde mejor te puedes informar de lo que va saliendo en tus oposiciones es en una academia. Siempre irás más segura si te preparas aquí».

Montse y el karma

Llegó julio y Montse había hecho todo lo que estaba en su mano. «Vi mis progresos; aumenté mi confianza, mi seguridad». Salieron las listas de aprobados con plaza y los resultados, tras tanto trabajo, llegaron. «Eufórica», lo celebró sin saber qué hacer: «reír, saltar o llorar». Un momento que nunca va a olvidar que no es más que el fruto de una filosofía que siempre ha llevado a rajatabla. «Cuando una persona quiere opositar debe ser consciente de la fuerza de voluntad que necesita; tienes que hacer una serie de sacrificios, pero merece la pena. El universo te devolverá todo aquello que tu le des; si sigues un año y otro año no hay que venirse abajo; al final te lo va a devolver».

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«El día que supe que la plaza era mía» | Las historias detrás de las protagonistas (I)

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Esta semana, desde Tecnoszubia Oposiciones hemos lanzado el corte El día que supe que la plaza era mía. En él seleccionamos una serie de relatos de alumnos de nuestra academia que describen cómo fue ese momento en el comenzaron a ver su sueño cumplido. Una pieza sin guion, espontánea, a través de la que queríamos comunicar la importancia de sentirse arropado en medio de unas oposiciones. Un vídeo que transmite cuál es el activo más importante de nuestro centro: las personas; alumnos; trabajadores; preparadores.

En los próximos artículos desgranaremos las historias detrás de los protagonistas del vídeo y de aquellos que, por motivos de espacio, se han quedado fuera. Esta semana, Ana Vega, Cristina Garrido y Minerva Vida.


 

Ana Vega: «…Y aparece el tribunal…»

Son las 09.30h de la mañana de un lunes de agosto y una serie de alumnos que se han ofrecido para ceder su relato comienzan a llegar a la academia. Sin trampa ni cartón, deciden ponerse frente a los focos, de forma altruista, para compartir la noticia que les ha cambiado la vida: hace menos de una semana que han visto su nombre en las listas de seleccionados con plaza de las oposiciones de maestros. Son nuevos funcionarios docentes.

A todos los aspirantes se les notaba la alegría. Pero, más allá, la energía de Ana Vega era descomunal. Una energía que ha sido la nota predominante durante su trayectoria como opositora de la especialidad de Inglés: ha conseguido ser la segunda nota más alta de su tribunal compaginando su preparación, gracias a la modalidad online de Tecnoszubia Oposiciones, con las obligaciones propias de una madre joven. Y como madre joven, las aventuras con su hijo se suceden en la entrevista.

De igual forma, nos cuenta cómo fue uno de los puntos de inflexión de su preparación. Fue justo antes de exponer, cuando a Daniel, uno de sus preparadores, le enseñó lo que tenía preparado. «Diseñé un esquema para pizarra que, al terminar de unir sus puntos, formaba un dragón; Daniel opinó que, con esto, y teniendo en cuenta cómo me fue el primer examen, la plaza sería mía», recuerda.

Cristina Garrido: «Mis preparadores de Tecnoszubia Oposiciones llegaron a creer más en mí que yo»

Ya tiene su plaza como maestra de Francés, pero Cristina Garrido no esperaba haberla conseguido en su primer año. Consciente de su dificultad, reconoce que lo veía «muy difícil», pero conforme avanzaba en su preparación lo vio «cada vez más claro».

En el vídeo Cristina nos cuenta una anécdota que transcurre después de su examen teórico. «Manolo y Juana estuvieron conmigo hasta el último día viéndome exponer; a mí me dieron hasta tres citas. Les expuse, me dieron la enhorabuena y ese día yo vi en la cara de Juana que la plaza sí que podía ser para mí. ¿Por qué no? Mis preparadores de Tecnoszubia Oposiciones llegaron a creer más en mí que yo, algo que luego se ve reflejado en el examen, ayuda mucho».

Minerva Vida: «¡Ya soy maestra!

Los nervios que Minerva manifiesta durante la entrevista no tardan en desaparecer cuando comienza a narrar su hazaña: un 8,3 en la especialidad de Francés, plaza en su primer año de preparación. Un «reto personal» que ha cumplido antes de lo que nunca imaginó.

En la misma línea de Cristina, a Minerva le hizo «sentir segura» el feedback constante con uno de sus preparadores, Manolo, al corregir sus trabajos: «Siempre me decía que era muy original, eso me hizo  pensar que yo era capaz de sacarme la plaza». Detalles como este, a Minerva le han hecho ver que la academia se había convertido en fundamental: «El apoyo de unos preparadores tan cercanos como los que yo he tenido es fundamental en un proceso selectivo de estas características».

Ya piensa en el siguiente reto: «Todavía no me lo creo del todo, estoy muy contenta, pero nerviosa por la nueva etapa que comienza: ¡ya soy maestra de verdad!», exclama.

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Así celebran nuestros alumnos su plaza: «Todavía no nos lo creemos, estamos en una nube»

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180.000 aspirantes se han presentado en las últimas semanas, según el sindicato ANPE, a las convocatorias de las oposiciones de maestros que han tenido lugar por toda España. Luchaban por más de 30.000 plazas; plazas que desde esta semana ya tienen dueño. Y ya lo podemos decir: entre estos flamantes nuevos funcionarios hay multitud de alumnos de Tecnoszubia. Los resultados para los nuestros, a falta de pulir estadísticas -que publicaremos próximamente- han sido, otro año más, notables.

Cada plaza conseguida, cada aspirante que ha materializado su sueño, tiene una historia detrás que vamos a contar durante las próximas semanas. En esta ocasión, a modo de avance, hemos hablado con tres alumnos con unos resultados extraordinarios. Ellos se encuentran celebrando su plaza; están en la playa, con la familia o de fiesta. Algunos no pueden ni hablar, a otros se les nota todavía la euforia en el tono de voz. Pero todos coinciden: su vida ha dado un vuelco tan grande que «aún no se lo creen».

Claudia: «Estuve a punto de dejar mi especialidad, Infantil»

Claudia contesta a nuestra llamada desde la playa. Con un tono de voz enérgico, eufórico, consigue sobreponerse al sonido de fondo típico del viento de la costa. En otras circunstancias la llamada hubiese sido ininteligible, pero a ella se le entiende a la perfección: «¡Aún ni me lo creo!», exclama, para empezar.

Su historia conforma un relato in extremis: Claudia tenía decidido que este sería el último año en el que intentaría sacar una plaza en la especialidad de Infantil.

Tras tres convocatorias (En Andaucía 2015, Castilla-La Mancha 2016 y Madrid 2017), llegó a asumir que Infantil suponía un reto muy complicado.  Quizás demasiado. «Tenía en mente que Infantil era inalcanzable; he estado a punto de abandonar esta especialidad. Estaba muy informada de ratios, convocatorias…y pensaba que el próximo año me tendría que ir a PT, AL…lo concebía como mi última oportunidad».

La plaza, de esta forma, ha supuesto una sorpresa para Claudia: «No me lo esperaba, pero cuando fueron saliendo las notas, el número de interinos por tribunal…comencé a creérmelo». Y tanto se creyó su sueño que ya es tangible. Y lo agradece acordándose de su madre -«Más que en mí, ahora pienso en la alegría que le he dado», confiesa»-, pero no se olvida de Gabriel, su preparador. «Es el mejor. Me ha abierto mucho los ojos con respecto al tema de los méritos. No hay que olvidar que la oposición es un concurso. Hay que estar siempre reciclándose, estar al día, no parar de formarse. Cuando opositamos no debemos dejar de lado todo lo demás. Eso y mucho más lo he aprendido gracias a él».

Claudia despide la llamada con un consejo para los aspirantes que no han conseguido plaza: «Les diría que la suerte es crucial. Las características del tribunal,  el día del examen…cosas que no están en nuestra mano determinan el resultado. Mi consejo es que nunca abandonen su sueño, pero que tampoco dejen de vivir, de hacer otras cosas diferentes. Dejar de salir, irritarse…¡no se gana nada con ello! Una oposición no te define como docente, no merece la pena amargarse la vida. Cuando no llega es porque no es el momento, y cuando te toca es porque era nuestra desde el minuto cero», concluye.

Manuel: «Llevo toda la vida preparándome para esto»

Manuel se presentaba por primera vez a la especialidad de Francés. Una situación que no ha sido obstáculo para arrasar en su convocatoria y sacar unos resultados brutales: es el puesto número 29 de Andalucía.

Es el premio a la constancia de alguien que siempre lo tuvo claro. «Llevo desde los 18 años formándome. Las oposiciones no son solo el tiempo de preparación, sino la carrera, los cursos, másteres…cuando supe los resultados me vino el sentimiento de satisfacción derivado de toda una vida preparándome para llegar aquí. Se lo comuniqué a mi familia y los recuerdo gritando, todos muy contentos», detalla.

Y no se olvida de sus preparadores, Juana y Manolo. Reconoce que con ellos tuvo un «amor a primera vista».

«Empecé a prepararme en diciembre. Me informé, me hablaron de Tecnoszubia y me decidí por ella. Fui a la primera clase a probar, a ver qué impresión me causarían los preparadores. Y observé una organización muy buena; Juana y Manolo me transmitieron confianza desde el primer día. Si tuviera que destacar algo de todo, sería el aspecto humano».

Cristina: «Estoy deseando empezar en el cole»

Cristina reconoce que la noche anterior estuvo celebrando su plaza. Y su voz acredita que todavía no se ha recuperado de esa merecidísima fiesta.

Es la primera vez que se presenta a las oposiciones de maestros por Inglés. Y ya lo ha conseguido. El momento de saber que tenía plaza como maestra de Inglés fue inesperado: «Teniendo en cuenta los méritos de los demás y ese tipo de cosas, sabía que era muy difícil, así que ha sido una satisfacción muy grande». «Iba muy bien preparada -continúa-, y mis preparadores se han portado genial, eso me daba seguridad», relata.

Ha sacado un 7,22 en el cómputo global y ya está deseando «empezar el cole». No extendemos más la conversación; la dejamos descansar.

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Primeras reacciones a las oposiciones de maestros: «Íbamos tranquilas, nuestra preparación es excelente»

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Primer paso dado. Después de meses -para algunos, años- de preparación, la primera parte, la teórica, de las oposiciones de maestros se celebró la semana pasada. Hemos estado, durante los últimos días, intercambiando impresiones con algunos de nuestros alumnos. Las reacciones han coincidido: las cuatro opositoras entrevistadas declaran estar «felices» por cómo fue todo y atribuyen parte de este sentimiento a la preparación recibida en Tecnoszubia.


María José se ha presentado a la especialidad de Educación Infantil en Castilla-La Mancha. Era su primer año: terminó la carrera en 2018.


Nos cuenta cómo fue la jornada previa al examen: «En esta época suelo tomar pastillas de la alergia, que además me relajan un poco, por lo que no iba muy nerviosa». No obstante, lejos de la medicación, la razón de esa tranquilidad estaba en el trabajo que ha realizado durante el año: «Iba muy segura con los temas, me dio tiempo a estudiármelo todo. Además, en la academia hicimos muchos supuestos; estaba muy bien preparada».

¿Y sobre los temas que cayeron? «Tuve suerte -explica-. Aunque solo me había dejado un tema (el 13) que al final cayó, los otros dos (el 3 y el 11) me los sabía bien. Me costó elegir cuál hacer porque los llevaba ambos muy bien. Al final elegí el 11 porque pensé que era el que menos eligiría la gente».

Otra alegría para María José fueron los supuestos. «A la hora de verlo me pareció más fácil que los que hacíamos en la academia: estaba preparada para más nivel».

 

 

 

 

 

 


Mary se ha presentado por Audición y Lenguaje en Cádiz. Se ha preparado en Tecnoszubia en la modalidad online.


En el relato de esta opositora, vuelve esa ayuda ‘extra’ para calmar los nervios. «El día antes dormí bien, aunque claro, con la ayuda de valeriana». No fue la única ayuda que recibió: «aunque durante el día antes del examen los nervios salieron a la luz, me calmé gracias a a algunas compañeras de colegio -soy interina- con las que coincidí».

Llega el día del examen y Mary se enfrentó a un tribunal que, por suerte, les trató desde el «compañerismo». «Nos aportaron tranquilidad en todo momento», recuerda.

Se enfrentó a los temas 8, 15 y 21 de Educación Infantil. «Y la primera bola que salió fue el tema 8, que era uno de los que yo quería porque lo teñía recién repasado: muy contenta con el tema», subraya.

Con respecto a los supuestos, las palabras de Mary recuerdan a las de María José: «Con respecto a esta parte, he de decir que tanto Isabel como Lucía nos prepararon muy bien los supuestos de autismo, de TEL, el programa de estimulación de lenguaje oral…¡Y esos tres justos cayeron!».

Pese a lo aparentemente bien que fue la prueba, Mary sigue cauta («Siempre quedará la incógnita de ver en qué se basa el tribunal a la hora de corregir. Hay muchos rumores…», esgrime) y no ha dejado de «comerse la cabeza».

«El tribunal recalcó que evitásemos el uso de mayúsculas en los títulos. En el tema, como tenía más tiempo, estuve pendiente y lo hice en minúscula. Pero en los supuestos, con las prisas, no me acuerdo si lo hice con mayúscula; estaba acostumbrada a hacerlo con mayúscula y quizás pude equivocarme…¡espero que no!», sentencia. 

 

 

 

 

 


Raquel se presentó en Madrid a Educación Infantil. Era, según cuenta, «el primer año que se presentaba en serio».


Y, pese a todo, reconoce haber ido muy «tranquila». De nuevo, la seguridad inherente a una buena preparación aparece en escena.

«Me cayeron los temas 23, 24, 25; escogí el 23 porque, según vi el clima general de la clase, pensé que casi todo el mundo se cogería el 25. Lo hice por diferenciarme», explica.

Continúa repasando su examen: «En Madrid solo tienes un supuesto, era de lectoescritura, de un niño con autismo; como lo había trabajado en clase me sentí muy segura. Me dio tiempo a hacerlo sin problemas».

Raquel, que reconoce «estar muy contenta con la formación que ha recibido» y cree que pasará a la siguiente fase, termina contándonos una curiosa anécdota que humaniza al tribunal y despertó las risas de algunos aspirantes: «Se tuvieron que subir en las sillas para escribir los títulos de los temas: ¡la pizarra estaba demasiado alta!».

 

 

 


Lydia se ha presentado en Jaén por la especialidad de Educación Musical.


No hubo forma de calmar los nervios del sábado, pero sí de hacerlos algo más llevaderos. «Lidia, nuestra preparadora, nos manda muchos mensajes de ánimo. Yo estaba nerviosa, pero eso me tranquilizaba, me sosegaba. Nos apoyaba mucho, nos convencía de que podíamos. Y aunque parece que no, eso siempre ayuda», reconoce. Con todo, Lydia, la alumna, pudo repasarse «todo el temario» el día antes y durmió «bastante bien» esa noche.

Ya en su examen, nos cuenta que «hicieron el sorteo de bolas y, en primer lugar, tocó el tema 7, después el 14 y, finalmente, el tema 9. Seguí el criterio de elegir el que pensé que menos opositores harían.  Al final opté por el 9, un tema relacionado con la psicomotrocidad. Comprobé que acerté eligiéndolo después, al preguntarle a mis compañeros; casi todos hicieron el 7 y el 14».

Esta aspirante explica que su preparadora les dio las bases más importantes para hacer el tema. Bases que han resultado ser determinantes. «Nos ha dado una serie de pautas fundamentales. Sabíamos que haciéndolas el aprobado lo teníamos. Yo he seguido estos tiempos y ha ido genial», reconoce, celebrando una primera parte que tiene pinta de ser un éxito y constituir un regalo merecido tras un año lleno de sobresaltos.

«Empecé a prepararme de forma presencial, pero por un problema de salud continué de forma online. Y tengo que decir que es la primera vez que lo hacía así, pero estoy muy contenta: me ha parecido muy bueno el sistema. La clase se sigue fácil», detalla Lydia.

Finaliza haciendo alusión a las palabras del tribunal: «Cuando entramos nos dijeron que nos recogiéramos el pelo, nos dieron las instrucciones básicas.  Lo mas anecdótico que nos dijo el tribunal es que en Jaén se habían presentado todos los opositores. Fuimos el tribunal con más gente presentada en toda Andalucía».

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Entrevistas

Así afrontaron Clara, Lourdes y Rocío la semana previa a las oposiciones de maestros

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Falta una semana para que se celebren las pruebas de las oposiciones de maestros en Andalucía. En un momento en el que tomarse un respiro es más obligación que eslogan, hemos vuelto a tirar del legado humano que tenemos en el centro y hemos hablado con tres exalumnas de la academia. El objetivo, como siempre, es inspirarte, tranquilizarte; que sientas el abrazo de la academia cuando más lo necesitas.

Hace dos años, Clara, Lourdes y Rocío pasaron por lo mismo que tú estás pasando; vivieron una última semana de agobio, estrés e inseguridad. Dudaron de todo; de su preparación, de su validez. Se sintieron pequeñas ante la masa de gente que luchaba por sus mismos sueños. Se paralizaron unos segundos en la exposición oral. Miraron con miedo hacia el tribunal. Pero todo eso pasó y hoy son maestras con plaza. 

Clara, maestra de Francés: «Mi programación se la sabía hasta el vecino…»

En una suerte de estrés postraumático, la primera reacción de Clara al evocar la última semana de preparación es la de no acordarse de nada. «Tengo la sensación de que en mi cabeza se han borrado las cosas malas de aquel año», reconoce. Los recuerdos, no obstante, no tardan en agolparse en su cabeza y nos dibuja a la perfección la última semana del proceso que desembocó en la consecución de su plaza. «Recuerdo que aquella semana se multiplicaron mis inseguridades; mucha incertidumbre y nervios. Por suerte, los compañeros de la academia y los preparadores consiguieron animarme. Nos acompañábamos entre todos como podíamos», comienza.

Una sensación que confronta con el sentimiento que, tras ese caparazón de estrés obligado por la circunstancias, Clara guardaba: «En el fondo sabía que estaba muy bien preparada; al final eso es lo importante».

Durante esos días, Clara cambió su rutina de estudio. «Hice mas hincapié en algunos temas que no tenia tan dominados. Para relajarme, a veces miraba los que tenia más machacados, así terminaba el día; estudiarme lo que ya me sabía me servía para terminar la jornada con confianza».

No fue el único truco de Clara; «Con respecto a la programación, se la contaba hasta el vecino. Todo el mundo conocía mi programación. Se la exponía a todo el mundo», señala.

«Empequeñecerse» el día del examen

Así que para suerte suya, pero también de familiares y vecinos, llegó el día del examen. «Casi no llegamos a tiempo mis compañeros y yo. Lo hice en Córdoba. Había muchísima gente. Eso me impresionó: cuando te ves con tanta gente que quiere lo mismo que tu…eso te empequeñece muchísimo. Pero el tribunal se portó muy, muy bien, nos dijo que nos tranquilizáramos».

Los nervios de Clara alcanzarían su pico más alto en el examen oral. «Me puse muy nerviosa, me costó arrancar. Quizás no me había preparado lo suficiente ese momento.  A veces, por muchos ensayos que hagamos no nos concienciamos de lo que significa ponerse delante de cinco personas a hablar. Debería de haberme mentalizado mejor de ese primer contacto», esgrime.

Clara finaliza haciendo alusión a la importancia de la figura del preparador y a lo fundamental que fue personalizar sus temas. «Tanto Juana Pérez como Manuel Porcel fueron superimportantes. Gracias a ello obtuve mi plaza. Uno de los consejos que nos dieron, que fue crucial, es el hecho de elaborar nuestros propios temas y poner alguna cita de algún autor que nos gustara, por ejemplo. Que en cada tema haya algún elemento diferencial y que el corrector lo perciba».

Rocío, maestra de Pedagogía Terapéutica: «En las oposiciones hay que creer, pero son un juego de tronos…»

Aguda, Rocío ilustra dos de sus fotos preferidas con una frase que las conecta entre sí y las relaciona con aquellas oposiciones que hace dos años vivió: «En las oposiciones hay que creer, pero son un juego de tronos».

El humor con el que hoy se toma todo aquello se explica con los resultados que obtuvo. Porque ahora, con plaza, todo se ve de otra forma. Algo que no quita que Rocío tenga presente esa semana en la que se le venían, tal y como explica, «demasiadas ideas a la cabeza; quería que llegara el día y a la vez que no; unos días pensaba que iba a salir genial y otros en los que creía que se me había olvidado todo».

Antes del día del examen, Rocío también cambió su rutina de estudio: «Tenía claro que no podía estar todo el día estudiando. Trabajaba en un cole como interina y las últimas semanas allí eran muy duras. Tuve que cambiar el chip para poder descansar», subraya. De esta forma, Rocío pasó de estudiar cinco horas al día a repasarse sólo «los índices de los temas».

Más allá, a esta maestra de Pedagogía Terapéutica le ayudó mucho la realización de pequeños esquemas. «Yo tengo mucha memoria visual. Por eso, esquemas muy visuales en los que metía alguna palabra clave eran fundamentales. Me los miraba una y otra vez». En cuanto a la programación, Rocío siguió en la misma línea: «En la academia me enseñaron un tipo de esquema para prepararme la exposición; lo imprimí en un A3 y lo observaba continuamente. Esto me ayudó a memorizar y a ir tranquila».

Esos horrores del día previo y ese suspiro justo antes de comenzar…

Esta docente no se anda con eufemismos para calificar cómo fue su día previo al examen: «¡Horroroso!», exclama. «Todos me recomendaban dormir bien, desayunar bien; pero ese día ni duermes ni te entra nada en el estómago», argumenta.

Rocío aguantó todo aquello como pudo y las sensaciones no tardaron en cambiar; el día de la prueba todo se  transformó: «Tuvimos una vocal muy agradable, nos llevó frutos secos…una vez que estuve dentro, sentada, me relajé. Ya estoy aquí, que sea lo que tenga que ser, pensé».

¿Un consejo para los aspirantes? «Por ejemplo, en el teórico, a mí me funcionó poner el índice al final. Me lo recomendó mi preparador, Juan Manuel: desarrollar el tema y una vez desarrollado elaborar el índice para asegurarnos de que no nos habíamos saltado ningún apartado, de que no poníamos cosas que luego no nos daba tiempo a desarrollar…». Y añade: «es importante controlar el tiempo muy bien, que te dé tiempo hasta para poner bibliografía, que es clave. Además, en este sentido, escoger las cosas muy rápido es fundamental: yo tenía en mente que, como mucho, me iba a tomar 5 minutos eligiendo el tema y supuesto que iba a hacer».

Para terminar, dedica unas palabras a los que tienen pánico al examen oral. «Mi preparador siempre me dijo que fuese yo misma; que no me aprendiera las cosas como un robot. Eso se nota mucho a la hora de exponer; intentar decir las cosas con naturalidad, aunque tengas que incluir los tecnicismos lógicos».

Lourdes, maestra de Audición y Lenguaje: «Esas últimas semanas fueron tan intensas…»

Lourdes, hoy maestra de Audición y Lenguaje con plaza, esgrime que las últimas semanas fueron «muy intensas». Al contrario que Rocío, el tiempo de estudio en esos días no se aminoró, sino que se multiplicó: «Esa semana la dediqué a repasar todo lo que me había estudiado y a mirarme bien la bibliografía de todos los temas. Fue un sprint: le dedicaba más horas a estudiar que antes, me acostaba muy tarde repasando».

Eso sí, el día antes del examen, reconoce que repasó «muy poco». «Tenía la idea de que tenía que ir descansada y con la mente clara, ya lo que no me sabía no importaba, sólo importaba estar descansada para tener energía y afrontar el gran día, así que me acosté temprano e intenté no pensar más en ello. Dejé la noche antes todo preparado, los bolis, el carné… Lo revisé todo bien».

«La presidenta se parecía físicamente a una de mis compañeras; esto me reconfortó».

El día del examen hay que estar alerta y no desaprovechar los estímulos positivos. En cualquier rincón puede estar ese soplo de aire fresco que necesitamos; la bocanada de oxígeno que completa ese suspiro que termina por tranquilizarnos.

O algo así, al menos, le pasó a Lourdes. «Recuerdo que el día de la presentación del tribunal, la presidenta dijo que iba a intentar ser lo más justa posible y eso me reconfortó. Además se parecía físicamente a una compañera de trabajo que tuve y eso me dio más confianza todavía: la visualizaba como a una compañera más», añade.

Para finalizar, sincera, reconoce que quizás no gestionó esos días de la mejor forma: «A veces pienso que la última semana me agobié mucho y dejé muchas cosas para el final, pero tampoco lo pude evitar. Me parece mentira el no tener que presentarme este año, parece que estoy viviendo un gran sueño». Y lanza un mensaje para los aspirantes: «Lo realmente importante es que nunca se rindan, que todo acaba llegando y que el esfuerzo, al final y aunque crean que no, es recompensado«.

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