El síndrome del opositor – Un viaje por el desierto

El síndrome del opositor

Es llamado síndrome del opositor a cualquier problema no grave que te pueda estar estresando y angustiando derivado del estrés y la ansiedad, el cual puede ser producto de algún proceso de gran magnitud y responsabilidad. No obstante, no hay de qué preocuparse, puesto que padecer de este síndrome se considera totalmente normal y todos en algún momento lo padecemos, ya sea por estrés laboral, familiar o incluso si estás estudiando y preparando una oposición.

Este artículo no busca que salten tus alarmas ni que pidas cita obligatoriamente en un centro de salud mental, solo queremos explicarte a qué llaman los psicólogos el síndrome del opositor, que logres relativizarlo y que veas cómo puedes salir de él sin tener que abandonar las oposiciones por una mala gestión o un desgaste excesivo.

A continuación, te mostramos algunos consejos que te servirán para aprender a sobrellevar estas situaciones:

I. Los primeros días sin agua: la importancia de no estar solo

Después  de haber culminado tu carrera percibirás que la ideología que te pintaron torna a un intenso vacío de oportunidades laborales. Convirtiéndose en un inmenso desierto al cual deberás enfrentar sin mirar atrás. No obstante, a pesar de ello cogerás las fuerzas necesarias para continuar tu sueño.

Además, en algunas ocasiones podrás escuchar críticas o comentarios como, «tranquilo, te puedes dedicar a otras cosas». Y sin importar todos esos comentarios negativos o todas esas personas que no logran entenderte, te das cuenta de que tu vocación es más fuerte y optas por la preparación de unas oposiciones. Por ello, decides motivarte con las convocatorias históricas que se anuncian por el país.

Sin embargo, el primer contacto con el contenido a estudiar es totalmente en vano,  ya que te encuentras completamente aislado del mundo, sin síntesis ni guía o algo que te ayude a planificar bien tu presentación. Transcurrirá duras y largas semanas dando palos de ciego y encerrad@ en casa, sin poder establecer relaciones sociales y con un cuadro de estrés en aumento. Y es ahí justamente en ese momento cuando comienzas a replantearte tu decisión y sentir que ese ‘desierto’ te pesa.

Cuando llegamos a este punto, donde sentimos los primeros síntomas del síndrome del opositor debido al aislamiento, el estrés y la ansiedad, es importante no sobreestimar nuestra capacidad, respetar el camino que hemos marcado y la decisión que hemos tomado. Haciéndonos preguntas que nos hagan entrar en razón: ¿Cuánto nos costó llegar hasta aquí? ¿Por qué después de tanto debería renunciar a mi sueño?

II. El oasis: periodos de gratificación

En medio del desierto, aprende a usar técnicas de sherpa para evitar el desgaste. Una de ellas es el conocido principio de Pareto o la regla del 80/20, es decir, se basa en una técnica esencial para ser más productiv@ y consiste, en esencia, en que «el 20 % de lo que empleas genera el 80 % de lo que se obtiene», ya que esta técnica evidencia que no por más horas de estudio el resultado va a ser necesariamente mejor. A su vez, con ella evitarás otro síntoma: la procrastinación.

Si deseas aplicarla a tus oposiciones, simplemente deberás determinar cada día dos cosas que puedan generarte más resultados, como por ejemplo analizar el temario y señalar lo más importante. Dedica tiempos de estudio relativamente cortos, con descansos. Aprende a monitorizarte con algunas de las aplicaciones para estudiar disponibles. Aprende de ti: ¿rindes más en la mañana o en la tarde? ¿Mejor con ordenador o sin él? ¿Qué es lo que más te distrae? ¡Conócete!

III. Técnicas de ‘opositor sherpa’: el principio de Pareto

En medio del desierto, aprende a usar técnicas de sherpa para evitar el desgaste. Una de ellas es el denominado principio de Pareto o la regla del 80/20: una técnica esencial para ser más productivo. Esta, que evidencia eso de que no por más horas de estudio el resultado va a ser necesariamente mejor, consiste, en esencia, en que «el 20% de lo que empleas genera el 80% de lo que se obtiene». Con ella evitarás otro síntoma: la procrastinación.

Y en cuanto a repasar o no repasar, la recomendación habitual es que, «si lo haces, que sea un vistazo a esquemas y no a temarios completos, ya que no te dará tiempo a leerlos completos, lo que puede generarte confusión y más ansiedad». Incluso durante las últimas 24 horas puedes optar por realizar test rápidos.

IV. Las últimas dunas: el día del examen

Tras un camino duro llega el día más esperado, el del examen. Seguramente sentirás dolor de barriga, nerviosismo e incapacidad para dar el último repaso, pero no te preocupes, todo esto es por los síntomas del síndrome del opositor y te parecerá que se juntaron en tu contra, sin embargo no es así, todo está en tu mente. En este sentido, os recomendamos, en primer lugar, descansar bien, preparar con antelación el material necesario -DNI, bolígrafos-, hacer un desayuno o merienda suave, realizar técnicas de relajación y, sobre todo, evitar enfrascarse en conversaciones estériles con otros compañeros sobre el examen para evitar más nerviosismo y dudas innecesarias.

En cuanto a repasar o no repasar: la recomendación habitual es que, «si lo hacemos, sea un vistazo a esquemas y no a temarios completos, ya que no nos dará tiempo a leerlos, lo que puede generar confusión y ansiedad». Durante la últimas 24 horas, también puede ser efectivo la realización de test rápidos.

Dile adiós al síndrome del opositor

En Tecnoszubia queremos que consigas tu plaza para la oposición de tu sueño con el mínimo de obstáculos en tu camino. Por ello, sigue nuestros consejos para evitar el síndrome del opositor. 

Nunca dudes de tus conocimientos, ¡eres extraordinario y podrás realizar grandes cosas!

 

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Un 2021 para soñar: 5 claves que invitan al optimismo del opositor

2020 termina, por fin…y con él se va un año funesto. En lo que respecta a las oposiciones, la pandemia, que quedará para siempre ligada al año que despedimos, obligó al aplazamiento de todas las convocatorias. Un jarro de agua fría más para una comunidad, la de los opositores, que acusa especialmente este tipo de situaciones. Pero no queremos recrearnos con todo lo malo, sino poner el foco en lo esperanzador. Porque, efectivamente, creemos que 2021, aunque heredará una pandemia de la que aún nos va a costar resarcirnos, va a ser un buen año para los aspirantes. Te damos 5 claves para soñar.

Habrá oposiciones

No nos cabe duda; con la llegada de la vacuna y la puesta en marcha de los protocolos anticovid por parte de las distintas comunidades, habrá exámenes de oposiciones. Las medidas de seguridad estarán ahí y las plazas serán las mismas; los exámenes que están calendarizados para 2021, se celebrarán. La normalidad volverá, muy poco a poco.

Un año difícil que nos ha servido para prepararnos mejor…

Aquellos que teníais en mente presentaros en 2020 a alguna convocatoria de oposiciones y no habéis parado de prepararos en las aulas de Tecnoszubia, vais a llegar a la convocatoria con el plus de seguridad que da un año extra, inesperado, de preparación. Más formación, mejores resultados. 

…y salir fortalecidos

No hablamos sólo de preparación teórica. Escuchando historias como la de Alba (¿Recuerdas su Diario de una Opositora en Cuarentena?) llegamos a la conclusión de que la situación que hemos vivido os va a convertir en aspirantes con más templanza, más concienciados de lo que tienen delante y, en definitiva, más fuertes mentalmente. Además del de Alba, el ejemplo de Paula, María Rosario y  María nos lo dejan claro; leer sus entrevistas es una buena opción para entender de qué hablamos. 

Una academia más en forma que nunca

Hace años, en Tecnoszubia apostamos por la innovación, por el establecimiento de sistemas de preparación online eficientes; y el tiempo, de una forma u otra, ha jugado a nuestro favor. Llegamos a 2021 con una metodología plenamente vigente que lleva hacia la plaza a cada vez más aspirantes. Nuestro crecimiento y el perfeccionamiento de nuestros sistemas es un motivo para soñar, incluso para decidir opositar, porque es sinónimo de grandes resultados. 

El futuro está asegurado

Si las convocatorias de este año baten récords, las próximas no se quedarán atrás. Ya están confirmadas las de 2023 y las de maestros, por su parte, tiene todos los visos de ser una de las más grandes de la historia. El futuro del empleo público está asegurado y las oposiciones seguirán teniendo el mismo peso o más que actualmente. 

 

 

El formulario de contacto que se llenó de palabras de agradecimiento

Hay un formulario de contacto en la web de Tecnoszubia que, normalmente, sirve para pedir información.

«¿Preparan para todas las comunidades?»

«¿Cuánto cuesta la matrícula?»

«¿Dais clases para esta especialidad?»

¿Cómo funciona la modalidad online?

 

Hay un formulario de contacto en la web de Tecnoszubia que, desde hace unas semanas, se usa para agradecer.

«Gracias a esas voces amables, ágiles y eficaces de la secretaría»

«Me siento muy apoyada por la academia»

«Gracias por poner alas a nuestros sueños»

«Mis preparadores se merecen matrícula de honor»

De formulario de contacto a formulario de agradecimientos

Porque, a veces, nace la magia donde menos lo esperas. Y la sobriedad de un formulario de contacto situado en una sección de nuestra web para pedir información ha sido, esta vez, el lugar donde ha saltado la chispa.

No son reseñas, ni recomendaciones; son palabras de desahogo. Vienen por parte de alumnos que durante las últimas semanas han escrito a la academia por diferentes vías con el pretexto de informar sobre modificaciones en su matrícula, pero con el verdadero objetivo de agradecer. De contarnos que aunque las circunstancias han pospuesto sus sueños ellos siguen motivados. Y que Tecnoszubia, de una forma u otra, ha tenido influencia en esto.

Queremos dejártelos íntegros y darles visibilidad.

¡Gracias!


«Valoro mucho el trato cercano, la rapidez de respuesta, la reorganización de la actividad de presencial a online»

 

Soy alumna de la academia, os felicito por el trabajo realizado en un momento tan difícil y lleno de incertidumbre por haber ofrecido seguridad, algo tan importante para las personas que opositamos, además de atención constante y acompañamiento. Hago extensiva esta felicitación tanto a la dirección, profesorado y personal de atención telefónica y organización… Valoro mucho el trato cercano, la rapidez de respuesta, la reorganización de la actividad de presencial a online que ha resultado muy eficaz.

 

Gracias por vuestro esfuerzo, por hacer que parezca fácil lo que ha tenido que ser muy complicado y dar normalidad y continuidad a nuestra preparación.

Muchas gracias y ¡enhorabuena!

 

 

«GRACIAS a ese gran equipo que hace posible que algunas personas podamos poner alas a nuestros sueños»

 

Buenas tardes, les escribo para comunicarles que para el próximo mes de junio de 2020 causo baja en la academia.

Quisiera, además. comunicarles que estoy satisfecha y agradecida por los servicios prestados pero dadas mis circunstancias personales y laborales no voy a poder conectarme a todas las clases durante el mes de junio, ni voy a poder sacarle provecho al servicio de correcciones con los profesores.

Mi intención es volver a matricularme cuando se vuelvan a convocar oposiciones.

Me gustaría agradecerles la atención recibida. GRACIAS a esas voces amables, ágiles y eficaces al otro lado del teléfono de la secretaría; GRACIAS al profesorado, especialmente a Antonio Martos, por su seguimiento de la Programación, pero gracias a los tres porque cada uno con su particular personalidad y sabiduría han demostrado ser grandes profesionales, preparadores profundamente humanos que tras las frías pantallas de la modalidad on line han sabido fortalecer, animar, inspirar y promover el estudio a fondo, más allá de cualquier circunstancia en el mundo.

GRACIAS a la dirección de la academia por liderar un equipo tan profesional, auténtico y humano, que saben hacer de su conocimiento y experiencia un precioso servicio a los demás. GRACIAS a ese GRAN EQUIPO que hace posible que algunas personas podamos poner alas a nuestros sueños.

 

 

«Me siento muy apoyada por mis profesores y por la academia»

 

¡Hola!

 

Estamos viviendo todos unos momentos muy raros con el coronavirus. Además, con todas las consecuencias de ello en las oposiciones y demás ámbitos. Así que…simplemente, gracias por estar…y muy agradecida a la institución. Porque yo, como opositora, sin darme cuenta, he visto que necesito creer en una institución…y, la verdad, es que me siento muy apoyada por mis profesores y por la academia. Muchas gracias y un abrazo gigante.

 

Un día menos.

«Todos se merecen matrícula de honor»

Buenos días,

 

Les informo de que acabo de realizar el ingreso correspondiente al mes de mayo.

 

De igual modo, aprovecho la ocasión para solicitar mi baja para no continuar en el mes de junio. Tengo intención de volver a matricularme para el curso que viene, y de momento, tengo trabajo de sobra como para cubrir este último mes.

 

Aprovecho la ocasión para expresar mi gran satisfacción con los servicios prestados por la academia, que incluyen tanto la profesionalidad de mis preparadores (Rafael Torres, Jose Antonio Martín, y David Porcel) como la eficacia y atención de los servicios de secretaría, gerencia e informática. Todos se merecen matrícula de honor. Asimismo, quiero destacar lo muy gratificante que está siendo el servicio de clases online. El hecho de que las clases están permaneciendo grabadas en la plataforma me ha permitido flexibilizar mucho más mi restringido horario. Creo que ha sido todo un acierto por parte de la academia, y muy de valorar por los clientes que en tiempos de adversidad han mejorado aún más sus prestaciones. Les doy mi más sincera enhorabuena.
Un cordial saludo.

Diario de una opositora en cuarentena (Epílogo) | «Esto nunca fue una derrota: es una prórroga»

Cuarenta y nueve días de confinamiento, cinco páginas de diario, una clase online por semana, decenas de conversaciones con su padre. Una relación que se estrecha, un grupo de amigas que nació en la academia y ahora es una piña; un hermano que vive estos días como si fueran vacaciones, otro que sufre en su piel la falta de organización de sus profesores de la Universidad. Aplausos en el balcón, series y horas muertas mirando el móvil. Sueños tan duros, tan firmes, que resisten una pandemia.  Alba López de la Vieja pone fin con este epílogo a un diario lleno de vida; de historias y vocación. 

 


«¿Os he contado alguna vez que tengo un hermano con síndrome de Down? Hoy, 2 de mayo, se puede salir, por fin, a hacer ejercicio, a pasear. Pero no os puedo engañar: él ya se ha escapado más de una vez a ver a mi tía, que vive aquí al lado, en mi pueblo, Argamasilla de Alba.

Si pienso en el confinamiento no puedo evitar pensar en él. Cuando yo tenía 18 años y me fui fuera a estudiar, él tenía 8. Entre los estudios y el trabajo he pasado mucho tiempo, a lo largo de mi vida, separada de mi hermano. ¿Quién me iba a decir a mí que el confinamiento iba a hacer que recuperara la relación? Hacía tiempo que no pasaba tantos días con él.

Lo mismo puedo decir de mi padre. Como nunca, hasta este año, me había planteado opositar en serio, nunca había tenido la oportunidad de hablar con él en profundidad de mi vocación. Ahora que tenemos tiempo y estamos juntos me ha enseñado adaptaciones curriculares, actas de claustros.

Si mi hermano me ha ayudado a reconectar emocionalmente con mi familia, mi padre ha hecho posible que me aproxime un poco más a mi profesión, a la docencia.

 

Ya vemos el horizonte

Hoy, el confinamiento es menos confinamiento; ahora se puede salir a pasear, decía. En mi pueblo no nos ha pillado por los pelos eso de los 5.000 habitantes, así que tenemos que cumplir las franjas horarias propuestas por el Gobierno. En cualquier caso, esta tarde voy a dar una vuelta -aunque sea a la manzana- con mi madre. Reconozco que esto me quita el agobio un poco.

Durante estos días han pasado muchas cosas: por ejemplo, he llegado a la conclusión de que el año que viene repito la preparación en Tecnoszubia. El miércoles hice un simulacro de examen, en la clase online de la semana; nos cayó el tema 52, uno de los que mejor me sé. Mis objetivos siguen ahí y no los voy a abandonar. No estoy haciendo jornadas maratonianas, vale, pero sigo avanzando. 

Con la posibilidad de pasear y hacer ejercicio se ha abierto un nuevo proceso: el de la desescalada. También tenemos novedades sobre la vuelta al cole de los chicos: volverán en septiembre, exceptuando algunos casos especiales. Hay incongruencias en todo esto, pero supongo que si lo han hecho así por algo será.

Lo que entiendo todavía menos es la situación en las universidades. Durante estos días he visto el poco compromiso que hay en algunas: mi hermano, que está en medio de una carrera, tiene 4 maestros y cada uno lo va a evaluar de una forma.

Lo que aprendo de mi padre

Y si hablo de educación, claro, hablo de mi padre. Cuánto aprendo de él cada día; es un ejemplo.

Es docente por vocación. Se sabe el nombre de los 300 alumnos de su colegio; esa empatía que tiene hacia las familias…¡los trata como si fueran sus hijos!

Si se encuentra a alguno por la calle se lo come a besos. Su humanidad como docente lo hace especial. Y qué bien se ha adaptado a la educación a distancia: en el tema tecnológico se ha puesto las pilas.

Ellas

¿Recuerdas aquel grupo con mis compañeras de Tecnoszubia en el que pusimos de foto principal las plazas de Orientación Educativa? Os presento a Rocío, Carmen y Olga. Las videoconferencias con ellas me siguen dando la vida. Las conocí en la academia y en poco tiempo se han convertido en personas muy importantes para mí.

 

 

A Olga le tengo que agradecer su paciencia.

A Rocío su sinceridad.

Y a Carmen su experiencia.

¡Gracias!

Sólo 100 metros más de carrera

No me caracterizo por ser una Paulo Coelho de la vida, mi positivismo nunca fue excesivo, pero voy a cerrar este diario con un mensaje claro: la cuarentena me ha servido para fortalecer mi sueño de conseguir una plaza de profesora. ¡No es un eslogan! He aprendido a convivir con la incertidumbre.

Es normal que tengas momentos de bajón, pero si lo piensas, el sueño sólo se ha pospuesto 12 meses más.

No es una derrota, es una prórroga. Una carrera larga que ahora dura 100 metros más.

¡Ánimo a todos!

Alba López de la Vieja

Diario de una opositora en cuarentena (Parte 3) | Conversaciones con mi padre

Ya es oficial: las oposiciones a las que se iba a presentar Alba, las de Secundaria en Andalucía, se aplazan a 2021 por la pandemia del Coronavirus. Pero esto sigue sin ser obstáculo para una aspirante que se muestra motivada y comienza a ver la situación «como una oportunidad». Esta semana, además, ha tenido ocasión de mantener una conversación con su padre, que comparte con nosotros.

¿Y en clase? En clase Alba pudo ver a una de sus compañeras exponiendo por videoconferencia: «Y ahora todos queremos una pizarra para ensayar las exposiciones como ella», nos cuenta, entre risas.

(más…)

Diario de una opositora en cuarentena (II) | «Pese a todo, quiero seguir preparándome»

Una semana después, Alba López de la Vieja escribe la segunda página de un diario que por momentos se complica. Tras la reunión de los sindicatos con Educación y el anuncio del previsible aplazamiento de las oposiciones de Secundaria en Andalucía, la alumna de Tecnoszubia Oposiciones reconoce que llegó a sentir «que el futuro se le caía encima». Con todo, ha decidido seguir con su preparación: ya sea por ese «Hacienda hecha no corre prisa» que continúa diciéndole su padre o por el «Gente parada, malos pensamientos» que durante la última semana le ha repetido su madre. En cualquier caso, Alba no se rinde. 

(más…)

Diario de una opositora en cuarentena (Parte 1) | Los primeros días confinada…en casa de mis padres

Alba López es alumna de Tecnoszubia Oposiciones; se prepara para la especialidad de Orientación Educativa. Tras decretarse el estado de alerta, se encuentra confinada en casa de sus padres, a los que fue a visitar el viernes 13 de marzo. El siguiente relato -primera parte de una serie de textos- narra sus primeros días como opositora en medio de una cuarentena que no le permite volver a su residencia habitual, ni llevar a cabo su formación presencialmente. 

 


«Ayer, 20 de marzo, fue mi cumpleaños
. Cumplía 31. El primero de mi vida así, encerrada; a base de videoconferencias y felicitaciones por redes sociales. A ratos triste, a ratos feliz. Hace una semana, con esto de contener la pandemia del coronavirus, el Gobierno decretaba el estado de alarma. Había venido a ver a mi familia a Castilla-La Mancha un día antes: mi padre es profesor y se ofreció a ayudarme con la exposición de la programación. Ahora estoy aquí confinada.

Escribo este diario porque soy consciente de que estamos viviendo días críticos, pero también históricos. Le doy forma a estas líneas para ayudar a los opositores que como yo, viven días de incertidumbre.

Reconozco que he sido de las que no le dio importancia al tema del coronavirus en un primer momento. Cuando, días antes de que la Junta recomendara el cierre de colegios y centros educativos y Tecnoszubia Oposiciones se desmarcaba recomendando que no fuéramos a clase y siguiéramos la preparación online, yo opté por ir a la academia. Mis clases presenciales son uno de los mejores momentos de la semana y me resistía a perderlos. Tengo un grupito con 4 compañeras que nos complementamos perfectamente; no sólo es que, por sus características, prefiera la preparación presencial, sino que estar con ellas los miércoles me daba la vida; energía para seguir una semana más. 

Después de aquel miércoles, todo pasó muy rápido: ya lo decía al principio, me vine a ver a mi familia, a que mi padre me ayudara con la exposición, y aquí me quedé sin poder salir. Mi residencia habitual está en Granada, donde vivo con mi novio. Ahora estamos separados.

Imagínate: tras años sin vivir aquí, me veía abocada a volver a acostumbrarme a estar con ellos por un tiempo. Los primeros días han sido un poco caóticos, aunque todos estamos poniendo un poco de nuestra parte. Lo cual no quita que tenga que aguantar, en cierta medida, a mi hermano con la música, a mi madre con la aspiradora…circunstancias normales pero a las que, insisto, yo ya no estaba acostumbrada. Ni yo a ellos, ni ellos a mí. 

No es el único problema que estoy teniendo. Como la visita a casa de mis padres tenía la etiqueta de exprés, no me traje ni el portátil, ni parte de mis apuntes. Así que aquí estoy tirando con los apuntes que aquí tenía, con los que la academia pone a mi disposición en Aulatecnos, su plataforma online,…y con el portatil de mi padre. Y su ordenador no es lo único que le he ‘robado’: también la silla. Soy una chica alta, mido 1,75, y tengo que cuidar mi espalda.

Mi rutina

Como recomiendan los psicólogos, para la cuarentena estoy intentando seguir mi rutina con total normalidad. Solo me permito levantarme un poco más tarde de lo habitual, a eso de las 8:30 -antes lo hacía a las 8:00-.

Intento , a las 9:00, estar ya estudiando. Dependiendo del día, a las 12 o 12 y media hago 15 minutos de descanso y me como alguna fruta -¡me empieza a dar hambre!

Luego, dependiendo del día, entre las 14 y las 14:30 empiezo a comer. Me echo un poco de siesta -15 o 20 minutos, no más- y a las 16 me pongo otra vez. Y ya por la tarde depende: hay veces que tengo fuerza y estudio hasta las 19:00 y otras que a las 18.00 hago un descansillo y aguanto hasta las 20:00. Pero a partir de esa hora, mi cerebro desconecta: aunque me ponga a hacer  programación, que es un poco más light, no hilo una palabra con otra; lo que yo hago a partir de las 20:00 al día siguiente lo tengo que rehacer. Así que empiezo a descansar: me salgo a la terraza, veo alguna serie… –ahora estoy enganchada, por cierto, a Merlí, que me la recomendaron los padres de mi novio-.

Con todo ya más o menos organizado en mi rutina diaria, este miércoles participé en la primera clase online. De la clase me quedo con varias cosas: aunque el funcionamiento de la retransmisión y las posibilidades para interactuar son suficientes, sigo prefiriendo lo presencial. Lo reconozco. Vuelvo a pensar en mis compañeras, con las que sigo hablando por Whatsapp, y en que no me gusta lo impersonal; soy más de levantar la mano en clase, de que el profesor me vea la cara, de que yo se la vea a él. ¿Cambiaré de opinión durante las próximas semanas?

Volviendo a la clase en sí: Gómez, uno de mis preparadores -que como dice Centeno está metido en las ‘altas esferas’-, dedicó parte de la sesión a tranquilizarnos. Aunque todavía no había información concreta –hoy ha saltado la noticia de que el ministerio le ha dicho a los sindicatos que las oposiciones continúan en pie-, él cree firmemente que debemos seguir para adelante. Y así nos lo decía una y otra vez: «El que se baje del tren ahora, lo pierde». 

Anécdotas de la cuarentena: «Hacienda hecha no corre prisa»

Por lo demás, la verdad es que lo llevo bien. Quitando un par de detalles: un dolor de cervicales por estar todo el día sentada y que no paro de soñar. El otro día se lo contaba a mi novio: todo el día estudiando y toda la noche soñando. Son sueños raros, un poco violentos. ¿Será por el estrés de la situación? ¿Tengo demasiada activación cerebral? ¿A la gente también le pasará? ¿Cómo lo llevarán ellos?

Hay momentos en los que soy capaz de evadirme de todo. Mi padre, cada mañana, me recuerda uno mis refranes preferidos; uno con el que he crecido y madurado: «Hacienda hecha no corre prisa». Esto quiere decir que lo importante es avanzar, aunque las circunstancias no me permitan ser lo productiva que me gustaría. Es una de las ventajas de que la cuarentena me haya pillado aquí: tener su apoyo constante. Porque él, que está siendo algo así como mi coach, cree que las oposiciones las saco sí o sí. Yo igual: no me esperaba lo que está pasando, pero ni tengo miedo ni me voy a bajar del tren».

 

21 de marzo de 2020

 

 

La penúltima oportunidad: opositar con más de 40

Sin superpoderes, ni un mundo que salvar, pero con una familia y un pasado que, pese a todo, no condiciona la noble ambición del que busca un trabajo digno. Sin superpoderes, ni un mundo que salvar, pero venciendo, día a día, las dificultades propias de opositar tras décadas sin abrir un libro.

En Tecnoszubia Oposiciones contamos con numerosos alumnos que pasan los 40. Comenzando marzo, un mes clave para el proceso que estás viviendo, queremos rescatar sus historias con la esperanza de que encuentres en ellas el fogonazo de inspiración que necesitas.

La penúltima oportunidad para Miguel Ángel

Con 46 años, el discurso de Miguel Ángel testifica un pasado de trabajo duro, de haberse debatido entre la comodidad y las ganas de crecer. Encoge los hombros al contar que, cuando comenzó las oposiciones, no tenía tiempo de servicio ni méritos. «He estado durante 19 años trabajando en un banco; entré con 23 y salí con 42. Tampoco méritos: solo los cursos que se hacen para profesor, los de los dos puntos que tiene todo el mundo», reconoce.

Nos lo contaba en septiembre de 2018, poco después de conocer que su futuro estaba, finalmente, en las aulas. En las de Huelma, Jaén, concretamente. Tras presentarse por la especialidad de Administración de Empresas por primera vez, sacó plaza «a una hora de carretera» de su casa.

Un cambio radical en el día a día de Miguel que vino tras un año duro, en el que tuvo que batallar consigo mismo. «Nos dieron nociones para reducir la ansiedad y el nerviosismo. Teníamos las clases los sábados y teníamos 15 minutos que llamábamos «de motivación». El preparador se anteponía a esos problemas psicológicos que íbamos a tener asociados al proceso; su experiencia fue clave para animarnos a seguir en la batalla de las oposiciones». Así, cuando llegó, Javier, su preparador, no paraba de insistirle en que saliera a exponer; hizo hincapié en sus puntos débiles hasta que los convirtió en sus fortalezas.

Capitana Arancha

Hablábamos con Arancha hace un año, en un momento en el que, aprovechando el Día de la Mujer, quisimos mirar hacia las madres que opositan. No hay nadie mejor que ellas para ejemplificar lo que significa opositar con más de 40, así que te invitamos a que vuelvas a leer sus relatos.  Podríamos haber incluido en este texto a cualquiera de las cinco; cualquiera de ellas se merece que la traten como a una suerte de Capitana Marvel con superpoderes más prácticos y mundanos: tesón, sacrificio y humildad.

Porque hay que ser humildes para, cuando todo se derrumba, querer empezar de cero; cuando llegó la crisis, a Arancha, de 40 años, la despidieron. Tenía dos hijas -una de 12 y otra de 8-. No lo dudó: quiso mantener viva la llama de su vocación. Así, hace cuatro años, comenzó a opositar.

Pero, ¿Cómo cuadra su vida familiar con la exigencia propia de las oposiciones? La aspirante nos contaba hace un año que, tras comenzar a dedicarse a su preparación al 100% -anteriormente la compaginó con interinidades en otras ciudades-, empezó, con el objetivo de favorecer el estudio, a conformar en torno a ella una estructura adecuada al momento. Como capitana de la familia, Arancha llevó a rajatabla eso que ella definía como «Organización familiar». «Por las tardes nos organizamos, para estar con mis hijas, entre abuelos, su padre cuando no trabaja …y algunas tardes que me tocan a mí, claro».

Una buena organización familiar que, pese a todo, no le quitaba el sentimiento de culpa propio de no poder dedicarle a sus hijas el tiempo que le gustaría. «No es que de vez en cuando me asalte una lucha interna sino que es algo que está siempre en mi cabeza. Si me voy a la biblioteca 7 horas al día, no puedo atender lo que debería a mis hijas; al final he tenido que aprender a delegar».

«Lo más importante» para José Manuel

«Sacar una plaza a mi edad es muy importante. Me encanta dar clase. Sé cómo funciona y sé lo difícil que es que todo salga tan bien en todos los sentidos». Y, pese a la dificultad que entrañaba el proceso y la competencia que había en la especialidad de Física y Química, sacó casi un 7; lo consiguió tras suspender dos años atrás «por poco».

La plaza, para José Manuel Fernández, era lo más importante. «La oportunidad de darle a mi vida un cambio radical» -afirmaba- «tras pasar por diversas etapas»; diferentes proyectos «como la administración de un centro de formación», que no llegaron a buen puerto. Le costó creerse, no obstante, que una plaza podría ser suya en algún momento. «Nuestro preparador nos dijo que ‘afináramos’ los pueblos; que los pusiéramos en la convocatoria, que podíamos aprobar con plaza; eso me hizo reflexionar durante el verano». Y así fue: José Manuel, a sus 47 años, aprovechó su penúltima oportunidad.

Día Internacional de la Educación | Cuatro vidas transformadas por la enseñanza

El 24 de enero se celebró, por primera vez, el Día Internacional de la Educación. Planteado por la UNESCO, nace como un llamamiento a la acción, «A la acción en favor de la educación, una jornada para reconocer a la educación su papel en el bienestar humano y el desarrollo sostenible», reconocen desde el organismo. «Todos los agentes, ya se trate de dirigentes políticos de alto nivel o de ciudadanos, de Estados y asociaciones, de docentes y padres de alumnos, tienen un papel que desempeñar, a su escala, para que el derecho a la educación sea una realidad para todos. Esta es nuestra responsabilidad hacia las generaciones futuras».

Día Internacional de la Educación. 4 historias inspiradoras; 4 continentes

Desde Burkina Faso hasta Grecia: para conmemorar este día, la UNESCO ha publicado en su web una serie de historias que ponen en evidencia el poder de la educación como vehículo de cambio. La UNESCO seleccionó y presentó estas cuatro historias en el marco de una exposición en la Sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York, durante los meses de julio y agosto de 2019.

Rachidatou Sana, Awa Traore y la igualdad de género en la educación

«La igualdad de género es una prioridad global de la UNESCO y la Organización vela por la igualdad entre los sexos en la educación y recopila los datos sobre esta, además de que contribuye a mejorar los marcos jurídicos, políticos y de planificación con miras a promover el derecho a la educación y ayuda a los países a empoderar a las niñas y a las mujeres proporcionándoles mejores oportunidades de aprendizaje».

En Bobo-Dioulasso, una de las ciudades más grandes de Burkina Faso se desarrolla el primero de los relatos. Rachidatou Sana y Awa Traore, protagonistas, son dos jóvenes que, al contrario que la mayoría de niñas del país, sí pueden disfrutar de la educación. No obstante, sus rutinas son muy diferentes a las de los escolares del resto del mundo. Por un lado, Awa, de 21 años, trabaja de sol a sol para, al terminar y dejar su sobrino en la escuela, a eso de las 18.30, para comenzar su curso de alfabetización. El objetivo de Awa, a pesar de los obstáculos, es el de mejorar su empleabilidad e incluso poder dedicarse al ámbito de la salud.

Por otro, Sana, de 11 años, también se debate entre los quehaceres domésticos, las exigencias derivadas de la situación de una familia pobre y los estudios. Su madre es analfabeta; ella quiere ir a la universidad «para ayudar a mi familia y a otras».  “Me siento muy feliz de poder asistir cada día a la escuela. Mi madre no tuvo esta suerte.”,, destaca.

Shahnaz Karimi, Nasir Rasouli y su hijo Matin: empezar de cero en Lesbos

La UNESCO aboga por políticas de educación inclusivas en todos los niveles y por que el acceso a las oportunidades de un aprendizaje de calidad formen parte de las intervenciones humanitarias.

Es una de las puertas de acceso de los migrantes a Europa; Lesbos acoge el mayor campo de refugiados de Europa. Allí se dan cita miles de personas que huyen del horror de la guerra, de la pobreza, con la necesidad de empezar de cero. Construir sueños, renovar ilusiones, es más fácil si te apoyas en una educación de calidad; una idea que han tomado como eje central de sus vidas Shahnaz Karimi, Nasir Rasouli y su hijo Matin, familia procedente de Afganistán.

El padre era pintor y decorador; ella esteticista. Ambos participan en cursos de Inglés y arte, mientras que el pequeño Matin, que quiere ser policía, va cada día al colegio con el resto de niños.“Si Matin no hubiera tenido la posibilidad de estudiar aquí, hubiera quedado muy rezagado con respecto a los otros niños”, afirmó Shahnaz, su madre.

La perseverancia de Margarita

«La UNESCO ayuda a los diferentes gobiernos a establecer programas de enseñanza y formación técnica y profesional que resulten atractivos para las adolescentes y las mujeres, y que se adapten a las necesidades del mercado laboral y permitan la obtención de empleos decentes».

La historia de Margarita es la de una mujer que no se doblega ante su entorno; que no se limita a camuflarse en un contexto, el de Totonicapán (Guatemala), donde los hombres se dedican al cultivo y las mujeres a tejer.  Tal y como cuentan desde UNESCO, «De niña, no tuvo la oportunidad de asistir a la escuela, pero la perseverancia y su confianza en la educación hicieron que Margarita se convirtiera en jefe de su propia empresa en su comunidad indígena».

Con 13 años, tras descubrir un programa educativo gratuito para adolescentes y adultos, retomó sus estudios, que quedaron suspendidos cuando su Escuela cerró. Posteriormente, su empeño le llevaría a la escuela secundaria y a la universidad.

Prathibha Balakrishnan: docencia desde lo más profundo de la India.

La UNESCO considera a la educación para el desarrollo sostenible como un elemento clave de la respuesta internacional al cambio climático. La Organización se esfuerza en promover los conocimientos autóctonos con miras a luchar contra el cambio climático, aumentar la resiliencia y encontrar soluciones sostenibles».

Prathibha Balakrishnan, de 38 años, tiene la misión, como tantos docentes, de enseñar a una serie de alumnos. Pero hay dos particularidades en su día a día como maestra: sus alumnos son los habitantes montañeses de Nilgiris, los betta karumba y su currículo educativo es especial. Enseña a los niños a identificar las espinacas silvestres comestibles y los incita a cultivar variedades locales como el boniato, el ñame, la naranja y la guayaba con miras a diversificar las cosechas tradicionales Y a los adultos, por su parte, los sensibiliza sobre la importancia del hábitat forestal en el que viven.

Día tras día, Balakrishnan se enfrenta a grandes dificultades para ejercer su labor docente. Así, cada mañana lidia con los elefantes «que atraviesan el peligroso terraplén de 7 kms que ella recorre desde Devarshola hasta la aldea de Kadichanokolli, en lo más profundo de la reserva de biosfera de Nilgiris, en el sur de la India».

 

Jairo, Concepción y Cristina: «A 2020 le pedimos tranquilidad y poder estar cerca de nuestra familia»

Hace justo un año contábamos la historia de superación de Juan. La aventura que estaba teniendo Mercedes en sus prácticas en un centro de compensatoria. Las palabras de Marta recordando el bucle que supusieron sus meses de preparación. Porque, para el nuevo funcionario, la Navidad es momento de mirar atrás y hacer balance de sus 100 primeros días con plaza. De agradecer por los deseos cumplidos, pero también de buscar nuevos horizontes. Eso han hecho en esta ocasión Jairo, Concepción y Cristina. Tres exalumnos de la academia que abrazan estas fechas con la satisfacción del que ha cumplido su sueño.

Jairo: «¿Oposiciones? Mi obligación como padre siempre fue disfrutar de la Navidad»

Para muchos opositores, las Navidades dejan de ser esos momentos familiares, de diversión y tranquilidad, para convertirse en lo opuesto. Se aíslan, presos de sí mismos, de su exigencia. «La inmensidad de la oposición, la densidad de los apuntes les acaba quemando», dice Jairo, funcionario con plaza en Málaga por la especialidad de Primaria. Aprobó sus oposiciones hace unos meses con un 8 de nota global. Y nunca dejó de disfrutar de estas fechas. Porque sus dos hijos, de 3 y 6 años, ejercieron como lazo que le ataba a la tierra. A la ilusión, «a la alegría».

Eso, al menos, nos cuenta cuando le preguntamos por las fiestas del año pasado; esperábamos el discurso sombrío del que no se levantó del escritorio, pero encontramos algo totalmente diferente. «El año pasado no pasé una Navidad triste. No, no te puedo decir que hasta ahora haya sido una ruina y este año sea lo contrario. Yo siempre intento tener buen talante a la hora de recibir las fiestas. Mi pareja y yo intentamos resetear; tenemos hijos pequeños y todo está impregnado de buenos sentimientos. El año pasado tenía la presión de las fechas; es una parte importante de la oposición, pero no podía privar a mis hijos de mí, ni a mí permitirme privarme de ellos», explica.

Porque, para Jairo, la Navidad es momento de «mantener la calma». Una actitud a la que ha llegado, de nuevo, tras ser padre. «Yo soy consciente de que cuando no tenia niños me tiraba muchas horas estudiando, pero no aprovechaba el tiempo; cuando la vida me ha puesto en mi sitio y he tenido hijos, ha hecho que me centre mucho más. Para mí era muy importante estudiar, pero también descansar. El descanso, cuando opositas, es merecido: las oposiciones son muy duras».

«Los colegios necesitan maestros con vocación»

Ya con la plaza, Jairo define su año de prácticas en un pueblo de Málaga como «Una auténtica locura». «Por la burocracia, entre otras cosas. Da la casualidad de que en mi colegio somos muchos prácticos, en torno a 13, y a varios de nosotros nos han dado 1º de Primaria, que suelen ser cursos muy movidos…así que es un no parar. Estoy aprendiendo mucho, programando mucho y bajando al barro. Estoy trabajando siendo un  maestro de verdad. Cuando estás en 1º de Primaria, que los niños no son tan autónomos, ves que es un trabajo que supone estrés diario. Este trabajo necesita maestros con vocación», afirma.

Él parece ser uno de ellos.

Jairo termina con un deseo claro para 2020: «Mi deseo, ya que me han dado destino a 2 horas y media de mi casa, y estoy de lunes a viernes en el lugar donde resido, cerca del colegio, es que mi destino provisional sea más cerca de donde está mi familia. Yo sé que Granada está casi imposible, pero al menos quiero estar mas cerca, que me permita ir y volver, estar con mi familia».

Concepción: «Llegué a pensar que siempre iba a ser interina»

Concepción se presentó por Pedagogía Terapéutica el año pasado y aprobó con plaza. Llevaba intentándolo desde 2005. «Pero no me he presentado siempre», apostilla. «Aunque sí, desde ese año he estado liada; comencé con Juan Manuel», recuerda. La han destinado a El Ejido. Y está feliz con el lugar, nos cuenta, «porque llevo muchos años allí trabajando».

Pero si la historia de Concepción nos invita a pensar que, tras 14 años de preparación, de idas y venidas, sus primeras Navidades como funcionaria iban a suponer una celebración, pronto vemos que no es así. Sólo logramos ver la felicidad de esta nueva funcionaria en un tímido «Nunca llegué a imaginar que iba a ser funcionaria, llegué a pensar que siempre iba a estar como interina». Porque a continuación nos damos cuenta de que, pese a haberlo «celebrado durante el verano», Concepción sigue todavía encerrada en un sentimiento de extrema cautela.

«No considero que tenga la plaza aún», golpea. «Mi fase de prácticas está siendo complicada. Con dificultades a la hora de hacer el proyecto, la memoria. Todos los prácticos de mi colegio estamos un poco perdidos. Todavía me queda un año complicado hasta que todo esté cerrado», reconoce. Y de ahí sus deseos: » En 2019 cumplí mis deseos. Ahora sólo quiero que termine todo: tener el apto del inspector y trabajar tranquila, sin la presión de las prácticas».

Cristina: «¿Las pasadas Navidades? ¡Llorando, entre apuntes!

Hace unos meses, protagonista de uno de los artículos del blog, Cristina reconocía «estar deseando empezar en el cole». En aquel momento, con la voz tocada, aún se estaba recuperando de una de esas celebraciones postplaza: Cristina fue la primera de su tribunal en los dos exámenes.

Hoy, nos cuenta con orgullo sus primeros días como maestra especialista en Inglés en un colegio de Zafarraya: «Está siendo todo una maravilla. Al principio vas tensa, es una situación nueva; pero en el fondo genial, mis compañeros muy bien, somos 12 funcionarios en prácticas. Y al haber tantos nuevos, nos apoyamos los unos a los otros. Nos dan facilidades…formamos un buen equipo».

Cristina está feliz. Bromea cuando le preguntamos por sus deseos para 2020 -«Que me fichen en Tecnoszubia como preparadora», exclama-. Y se nota, sobre todo, cuando nos cuenta el contraste de estas Navidades con respecto a las pasadas. ¿Las pasadas Navidades? Llorando, entre apuntes, con los libros, mis preparadores nos metían un montón de caña, que es de agradecer, y este año ha sido un cambio radical: todo está resuelto«.

Se despide aconsejando a los que, como ella hace un año, están pasando la Navidad agobiados. «Yo siempre digo que al final las oposiciones tienen muchos aspectos que no se pueden controlar, pero otros que sí. Lo que tu estudies es el número de papeletas que compres. Es muy sacrificado, por ejemplo, lo que hablamos de no tener Navidades, pero merece la pena: es un sacrificio que hay que hacer».