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«El día que supe que la plaza era mía» (VII) | Cuando Gádor aprendió a exponer

Su pasión por los niños y la certeza de que se aproximaba una convocatoria histórica le hicieron decidirse: su futuro estaba en la educación pública. La aventura de Gádor en las oposiciones de Audición y Lenguaje comenzó hace un año y ha estado marcada por la exigencia y la superación; para conseguir su plaza con una media de 8,6, Gádor tuvo que vencer sus reticencias a la hora de exponer, pero también ha aprendido a llevar sus capacidades al límite. «Estar en una academia me ha permitido exigirme más;  estar con compañeros muy buenos, con muchos años de servicio…te obliga a superarte y a aprender a llamar la atención del tribunal de nuevas formas», afirma.

Ser original en las exposiciones es algo que Gádor ha trabajado desde el primer momento, cuando todavía «le costaba salir voluntaria». «Hicimos muchísimas exposiciones, algo que me vino muy bien para aprender a desenvolverme».

Aprender a desenvolverse…también en el día a día

En la Universidad, un profesor le recomendó que probara suerte en Tecnoszubia; un consejo que a Gádor le cambiaría la vida. Nuestra alumna nos cuenta ahora que se va feliz con la formación recibida; sobre todo porque, más allá de lo básico, ha aprendido una serie de pautas que le van a ayudar durante estos días, en los que ha comenzado sus prácticas como maestra de Audición y Lenguaje. «Estoy muy feliz, he aprendido mucho, ya no solo de la oposición, sino pautas que me van a servir cuando me incorpore en septiembre. Me han enseñado a trabajar, por ejemplo, la forma de llevar los supuestos…la forma de trabajar en un colegio. No es solo oposición, sino día a día».

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