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San Valentín en nuestras aulas | Un castillo y un palacio

Aunque ahí fuera todo se derrumbe, a las aulas de Tecnoszubia hay aspirantes que siguen entrando de la mano. Que llegan y se van juntos; que se miran con complicidad mientras esperan a que salgan las fotocopias. Hay parejas, en definitiva, de las que merece la pena hablar. Lo hicimos en 2019, con Iván, Lorena, Sergio o Anael año pasado con Francisco José y Sandra.  Este año no va a ser menos: repetimos con estos últimos y nos sumergimos en una historia nueva.

«Algunas torres han caído, pero hemos levantado otras»

20 años de relación, con todo tipo de vivencias, han levantado una construcción cuyos cimientos merece la pena analizar. Francisco José y Sandra, dos opositores de Tecnoszubia de los que hablamos hace un año, han apuntalado, con su relación, un castillo que se sostiene gracias a pilares como la paciencia, el sacrificio y la comprensión.

Así era hace un año y así es todavía; Francisco José, un arquitecto técnico que ahora aspira a ser profesor de Tecnología, resume de la siguiente forma lo que han vivido durante el último año: «Se cayeron algunas torres, pero hemos levantado otras; dentro de la mala suerte de la crisis que estamos viviendo, ha habido buenas noticias».

La primera, adelantamos, es que, efectivamente, siguen juntos.


El primer confinamiento, el de marzo de 2020, tuvo para la pareja una de las consecuencias más temidas: perdieron ambos el trabajo que tenían. «Llevábamos cuatro años y la pandemia hizo que dejáramos de trabajar allí. Nos mudamos a Málaga, a una casa de mi familia en la que no teníamos que pagar alquiler», recuerda Sandra. Una mala noticia que encontró su bálsamo poco después, en septiembre, cuando a Francisco José le cambió la vida. «Cuando ya estábamos asentados, con nuestra zona de estudio establecida en Málaga, me salió un contrato como profesor de instituto en Sevilla». Y sin darle muchas vueltas, allí fue.

Así, ambos se terminaron enfrentando a otra mudanza más: cuando Francisco José vio que el contrato se alargaba más de lo previsto, Sandra, que se había quedado en Málaga hasta entonces, se mudó con él a Sevilla. Tres mudanzas en poco tiempo que no han cambiado la actitud de Francisco José al enfrentarse a sus oposiciones, pero que a Sandra sí que le han hecho mella: «Él necesita poca preparación para las cosas que hace; yo soy más perfeccionista, me agobio más, hace un año dije que tenía que aprender de él, pero sigo sin conseguirlo.  Han sido muchos cambios y todavía estoy adaptándome. Aunque la situación de confinamiento debería ser ideal para estudiar, a mí me cuesta un poco más concentrarme, siento el peso de la incertidumbre«.

Una incertidumbre que a Sandra, aspirante de Administración de Empresas, le ha hecho cambiar la perspectiva con respecto a su preparación: «Me veo peor que el año pasado, aunque sé que el trabajo de un año más está ahí. Me veo un poco más perdida; pero no quiero pensar en eso, porque como dice nuestro preparador, Javier, hay que sumar. El trabajo que se hizo ahí está».

Y una incertidumbre a la que Francisco José, en cambio, se ha enfrentado blandiendo su actitud pragmática y funcional: «Yo intento llevar bien lo que me sé, por si me cae poder clavarlo. Y si no me cae pues ya está, no puedo hacer otra cosa. Intento que los nervios no se pongan en mi camino. Intento estar tranquilo, estudiar lo que pueda, asistir a las clases online. ¿Que llevo 15 temas y la gente 30 y me cae uno de los que no me sé? Pues intento no preocuparme por lo que no está a mi alcance. Que sí, que se puede presentar más gente en esta próxima convocatoria por el efecto llamada…pero creo que la gente se pone obstáculos a sí mismos. A estudiar y cuando llegue el día ya veremos».

Dos actitudes ante la preparación que, al final, convergen en un mismo punto; el de luchar por la pareja y por un futuro juntos. Y lo más inmediato dentro de ese futuro juntos es un domingo de San Valentín que, a diferencia del año pasado, esta vez no va a transcurrir entre apuntes. «Los apuntes están aquí, pero mañana no les vamos a hacer caso. Este año lo celebraremos, con precaución, desde la terraza de un bar. Hay que desconectar».

«Los lunes nos sentamos y planificamos toda la semana»

Él va el miércoles por la tarde a la academia y ella los sábados por la mañana. Juan oposita a Policía Local y Meriem a profesora de Física y Química. Los dos trabajan juntos, en investigación, y los dos han construido una rutina férrea centrada en la planificación más minuciosa: cuentan que los lunes se sientan y planifican toda la semana: «Quizá nos tomen por locos, pero para que nos cunda el tiempo de estudio y poder conjugarlo con el trabajo, nos sentamos los lunes y planificamos toda la semana. En esa planificación entra la comida de la semana, que hemos preparado previamente y guardado en tuppers durante el finde«.

Si lo de Francisco José y Sandra es un castillo, lo de Meriem y Juan parece un palacio de reciente construcción, con los cuadros, todavía, cuidadosamente colgados. 

Para esta pareja de opositores -comenzaron en 2020 a prepararse-, la clave siempre estuvo en la organización. «La gente puede pensar que nos tiramos de los pelos al opositar juntos, pero nos apoyamos mucho y nos ayudamos a organizarlo y planificarlo todo. No sólo las horas de estudio, sino también el tiempo para nosotros, para disfrutar en pareja». 

¿Estuvieron desde el principio ambos tan convencidos de la necesidad de una planificación tan férrea? Meriem reconoce que no: «No hemos estado de acuerdo siempre en lo que respecta a la planificación. Yo siempre he sido un poco desastre. Cuando nos fuimos a vivir juntos tuvimos que adaptarnos el uno al otro. Así, comenzamos a organizar ciertas cosas y al final, adaptarme a su estilo de vida, más medido, ha dado sus frutos».

Una actitud conciliadora y comprensiva, la de Meriem, que quizá ha sido una de las causas para que la pareja, según reconocen ambos, «haya salido fortalecida del confinamiento». Seguro que también ha tenido que ver la actitud de Juan; pese a lo sólido de sus convicciones -«La vida planificada es aburrida, pero, sobre todo opositando, debes planificar para conseguir los objetivos», repite-, es consciente que no todo en esta vida se puede someter a la constricción de un planning: «Ella me ha hecho ver que, a veces, lo mejor es improvisar».

 

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