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Oposiciones y coronavirus: aprendiendo a convivir con la incertidumbre

Desayunas con el temblor de un terremoto, almuerzas con las cifras de la pandemia… y cenas en casa porque los restaurantes cierran a las 18:00. Estás familiarizado con un glosario que hace unos meses te sonaba a chino: tercera ola, ARN mensajero, confinamiento, aplanar la curva. Y aunque sabes que se celebrarán, no sabes cuándo serán exactamente los exámenes en los que habías depositado tantas esperanzas. Vivimos tiempos raros; si tuviéramos que elegir un denominador común que nos afecta a todos, quizá sería la incertidumbre. ¿Cómo combatir la fatiga mental que produce la ‘nueva normalidad’ para no hundirnos y continuar fuertes en un proceso tan exigente?

Para la elaboración de este artículo nos hemos apoyado en las indicaciones de los psicólogos Mónica González y Luis Muiño en el podcast ‘Entiende tu Mente’, en las declaraciones de ITACO Psicólogos a la revista Traveler.es y en la aparición de Patricia Ramírez, también psicóloga, en el programa ‘Para todos La 2’ de RTVE. Recogemos, además, partes de la serie de textos ‘Diario de una Opositora en Cuarentena’, de nuestro propio blog. 

Lo primero: tranquil@, lo que sufres es normal

Esto nunca fue una derrota, es una prórroga. No me caracterizo por ser una Paulo Coelho de la vida, mi positivismo nunca fue excesivo, pero voy a cerrar este diario con un mensaje claro: la cuarentena me ha servido para fortalecer mi sueño de conseguir una plaza de profesora. ¡No es un eslogan! He aprendido a convivir con la incertidumbre. Diario de una opositora en cuarentena (Epílogo) 

«Tenemos todo el derecho del mundo a sentirnos así», comienza explicando Judith Viudes a Traveler.es. No en vano, desde la explosión de la pandemia las consultas a distancia por ansiedad han crecido un 168%. En mayor o menor medida, siempre dependiendo de determinadas circunstancias, no es arriesgado decir que todos estamos sintiendo sensaciones muy similares. Los confinamientos, el toque de queda, y, en ocasiones, las pérdidas o los despidos son situaciones complicadas que dejan secuelas y ensucian nuestro ánimo. Además, nos pueden llevar al aislamiento y a la soledad, escenarios en los que el ser humano, por su naturaleza, sufre especialmente.

¿Qué es lo primero que recomiendan los psicólogos? Pues que entendamos que «cualquier sentimiento es válido y normal; estamos ante una situación única que genera este tipo de emociones. Emociones que, por otro lado, cada uno experimenta a su manera. Es importante normalizar las emociones negativas y distinguirlas de lo patológico. Por muy bien que hagamos las cosas, hasta adaptarnos es normal sentirnos mal».

No te culpes.

Cerrar el bucle: tomar conciencia de nuestras emociones

¿Has visto la película ‘El Día de la Marmota’? Seguro que durante este año te has sentido un poco así. Hay semanas en las que todos los días tienen cara de domingo por la tarde. Se acaba una ola y empieza otra. Llegan las vacunas y no hay suficientes. Se aplaza una fecha de examen, dan una nueva y se vuelve a posponer. Ya hemos visto que vivimos una situación excepcional – que, a veces, roza lo kafkiano- y que es completamente humano sentirse sobrepasado; sentir, incluso, rabia. Así, queremos respuestas y comenzamos un bucle cognitivo que nos agota. 

Se acabó: es momento de «hacer las paces con lo incómodo».

Sí. «Hacer las paces con lo incómodo». Repítelo con nosotros.

Así lo llama la psicóloga Patricia Ramírez, que lo desarrolla de la siguiente manera: «Las personas que tienen fortaleza mental no huyen de la adversidad ni de la incertidumbre. Aprenden a vivir con ello enfrentándose a los problemas porque saben que forman parte de la vida». Para Ramírez, es momento de vivir el presente, con sus dramas y su imperfección. Y para ello, una buena forma es conducirnos a establecer pequeñas metas, crear nuevas rutinas y emprender nuevos proyectos que potencien nuestra fortaleza emocional. 

«Lo que deben ser fijos son los objetivos, no las circunstancias»: tolerancia a la incertidumbre

Hay momentos en los que soy capaz de evadirme de todo. Mi padre, cada mañana, me recuerda uno mis refranes preferidos; uno con el que he crecido y madurado: «Hacienda hecha no corre prisa». Esto quiere decir que lo importante es avanzar, aunque las circunstancias no me permitan ser lo productiva que me gustaría. Es una de las ventajas de que la cuarentena me haya pillado aquí: tener su apoyo constante. Porque él, que está siendo algo así como mi coach, cree que las oposiciones las saco sí o sí. Yo igual: no me esperaba lo que está pasando, pero ni tengo miedo ni me voy a bajar del tren» Alba, Diario de una opositora en cuarentena.

Cambiamos de expertos y escuchamos a los psicólogos Muiño y Mónica González de Entiende tu Mente. En el episodio ‘Gestión de la Incertidumbre’ de su podcast (puedes escucharlo íntegro a través del reproductor que te dejamos aquí abajo) hay algunas claves muy interesantes.

Habla Luis Muiño de cómo un experimento psicológico centrado en preguntarles a los pacientes qué es lo que les preocupa, da unos resultados muy interesante: sólo el 10% de nuestras anticipaciones negativas se cumplen. «E incluso lo poco malo que al final ocurre tiene un significado y nos da herramientas: preguntémonos por qué nos pasa. Siempre hay un para qué positivo, claro y luminoso. No hay que tener miedo. Vamos a intentar conseguir lo que tenemos que conseguir y ya sortearemos los obstáculos».

Luis Muiño, igualmente, cita al psicólogo humanista Carl Rogers para complementar todo esto: «Lo que deben ser fijos son los objetivos, no las circunstancias». No debemos esperar que todo favorezca nuestro viaje, sino comenzar a movernos cuanto antes y tener claro a dónde queremos llegar y por qué.

Para terminar, dos consejos: «aceptar lo imprevisible, ser flexibles y ser capaces de replanificar, manteniendo las metas independientemente del contexto». Ya sabes: el ser humano, por naturaleza, es resiliente. 

Pedir ayuda; hablar con los tuyos

Si algo caracteriza al equipo de Tecnoszubia es su cercanía. Somos humanos, hasta las últimas consecuencias. Queremos terminar con esto: si necesitas hablar, hazlo. Hazlo con tu preparador, pregúntale lo que necesites, hazle partícipe de tu estado emocional; no dudes, por supuesto, en empezar una conversación en secretaría mientras te preparamos unas fotocopias. Habla con tus compañer@s: ¡a ellos les pasa lo mismo que a ti! 

Tenlo presente: no estás sol@. 

 

 

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