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Diario de una opositora en cuarentena (Parte 3) | Conversaciones con mi padre

Ya es oficial: las oposiciones a las que se iba a presentar Alba, las de Secundaria en Andalucía, se aplazan a 2021 por la pandemia del Coronavirus. Pero esto sigue sin ser obstáculo para una aspirante que se muestra motivada y comienza a ver la situación «como una oportunidad». Esta semana, además, ha tenido ocasión de mantener una conversación con su padre, que comparte con nosotros.

¿Y en clase? En clase Alba pudo ver a una de sus compañeras exponiendo por videoconferencia: «Y ahora todos queremos una pizarra para ensayar las exposiciones como ella», nos cuenta, entre risas.

 

«Cuando estoy estresada se me cae el pelo y me salen granitos, pero esta vez tengo el cutis casi perfecto.

Otra semana más, la cuarentena continúa, pero emocionalmente estoy bien. Ya, sé que las oposiciones se aplazan, nos lo han confirmado esta semana. Pero, como pasa a veces, cuando ya lo he tenido delante he dejado de verlo con malos ojos. Lo considero, incluso, una oportunidad. Por lo pronto, me voy a sacar el C1 con mi compañera Olga. 

Mis compañeras y yo estamos haciendo piña; ¡me he ido a juntar con chicas que son muy parecidas a mí!

A veces pienso que sólo me hace falta una plaza; bueno, cuatro, la mía y las de mis tres compañeras. No me agobio de más; aunque entiendo a mis compañeros que, estando en situaciones de diversa índole, llegan a estar agobiados. Lo que quiero decir es que ninguna de las cuatro compañeras que siempre nos hemos juntado en Tecnoszubia hemos bajado los brazos. Y verlas a ellas, así, con tantas ganas, me reconforta a mí. Al final, nadie baja los brazos.

Que no se nos olvide: ha sido una barbaridad de convocatoria

Durante los últimos días he seguido escribiéndome con Centeno, perfeccionando la parte de la programación. Y en la clase de esta semana, Antonio, uno de los preparadores, nos daba ánimos de una forma muy curiosa: nos dijo que no perdiéramos el objetivo; que los sindicatos, como al final ha sido, estaban luchando por mantener las 6000 plazas. Que pusiéramos la mira en la cantidad de plazas que se convocaron. Ha sido una convocatoria histórica y seguirá siéndolo: ya sea en 2020 o en 2021. 

Al hilo de esto, decía, Antonio nos propuso que pusiéramos en el frigorífico un imán con el número de plazas para que cuando lo viéramos nos motiváramos. Oye, y así ha sido: aunque no en el frigorífico; el icono de nuestro grupo de Whatsapp ha cambiado y ahora es esto:

 

Imagínate lo que nos ha calado. Nos hizo mucha gracia la propuesta y ahora tenemos las más de 200 plazas de Orientación Educativa recordándonos, día a día, que ahí siguen; esperando a que las circunstancias nos permitan optar a conseguir una.

Ahora todas queremos una pizarra

Una de las anécdotas que dejó la última sesión es que una de mis compañeras expuso vía online. Qué bien preparada estaba: tenía hasta una pizarra. Yo no lo estoy tanto. Así que mis compañeras y yo comenzamos a pensar en los beneficios de comprarnos una pizarra para poder ensayar con ella desde casa. Hay que estar listas para todo, ¿no?

La conversación con mi padre

Mi padre, entre claustros, tutorías y otras tareas propias de su trabajo -es profesor de Pedagogía Terapéutica desde 1988-, tiene tiempo para hablar conmigo, claro. Saca sus momentos para contarme cómo ve todo lo que está pasando, no solo en el campo de las oposiciones, sino también en el de la docencia, con esa educación online a la que él también ha tenido que adecuar su «librillo» en pocas semanas.

Por ejemplo, el otro día me estuvo contando que el problema de las oposiciones es algo que se ve a nivel nacional con otras cuestiones, incluso antes de la pandemia. Cree que hay 17 comunidades, con sus luchas políticas, que parecen estar a veces por encima del bien general de los españoles. Y aunque no es partidario de volver a los años en los que el gobierno central hacía y deshacía, sí cree que hace falta algo más de coordinación y unificación en los criterios a imponer; ya sea a nivel educativo, sanitario o económico.

En cuanto a su trabajo, tampoco es demasiado optimista. Su disciplina, la Pedagogía Terapéutica, requiere de mucha interacción y contacto para que los chicos aprendan nuevos conceptos. Y durante estos días está siendo complicado: me cuenta que, con la ayuda de las familias, está limitando su formación a que sus alumnos afiancen conceptos que ya habían trabajado. No puede hacer mucho más.

¿Y en lo que respecta a mi situación? Él me repite que me ve muy motivada, lo que, indirectamente, hace que me motive aún más.

Por lo demás, es cauto: ve todo esto como una película en desarrollo de la cual es imposible saber su final. Pero, aun siendo una película que no sabemos cómo va a terminar, sí que está feliz con alguna de las exigencias del ‘guión’: está tranquilo viendo que la cuarentena nos ha pillado a toda la familia junta, cerca de él». 

 

Puedes ver las partes 1 y 2 en los siguientes enlaces.

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