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Historias de nuestras aulas | Maestra Rocío

rOCÍO, MAESTRA DE PEDAGOGÍA TERAPÉUTICA

«Soy la más chica de cinco hermanos, tres mujeres y dos hombres. Conmigo, mi madre tuvo un parto difícil: estábamos en el extranjero, en México, cuando decidí nacer. Antes de que la metieran en el paritorio, ya tenía fuera mi pie derecho. Lo último que saqué fue la cabeza. Esa situación me provocó una hipoxia, una falta de oxígeno, lo que hizo que estuviera un tiempo en la incubadora: pesaba 1 kilo y 700 gramos. A partir de ahí he tenido algunas dificultades en la vida…»


Rocío León, desde su nacimiento, padece una discapacidad intelectual leve fruto de una lesión cerebral originada en un parto prematuro. Una característica que la diferencia del resto, pero que no le impide postularse como una brillante maestra de Pedagogía Terapéutica (PT) en busca de plaza. «Es mi sueño, mi ilusión, poder ayudar a niños como yo», repite, una y otra vez, durante la entrevista realizada por Aspirantes.

Con significativo afán didáctico, detalla su peculiaridad: «Te explico: de ello habla el tema 20 de mis oposiciones. Hay cuatro grados de discapacidad intelectual: leve, moderada, grave y profunda. Yo tengo la leve, la que conlleva un coeficiente de 50/55 a 70. Diría que tengo un 65, 66 o 67″.

Las alas de Rocío

Las dificultades que ella cita y que se han manifestado durante toda su vida tienen nombre y apellidos: problemas de pronunciación -rotacismo-, acoso escolar o la más reciente y que hoy le quita el sueño: un comentario negativo vertido desde el tribunal que la evaluó tras presentarse en 2017 a las oposiciones de maestros de Pedagogía Terapéutica.

«Ya me había presentado en 2015 en Murcia. No me fue bien. En 2017 me volví a presentar, pero esta vez en Andalucía. Pensaba que ese iba a ser mi año: en el tema saqué un 6 y en el supuesto un 4. La nota media que me salía era de un 4,8. Así que al día siguiente fui a hablar con el tribunal. Y salí llorando: me dijeron que no servía para maestra, que me dedicara a otra cosa».

Lo recuerda Rocío, sin poder contener las lágrimas.

A la aspirante le esgrimieron varias razones: que no habló lo suficiente sobre las discapacidades o que, en sus textos, no había puntuado correctamente las enumeraciones. «Detalles que no están en los criterios de evaluación que a nosotros nos dan; se lo sacaron de la manga, quizás para no reconocer abiertamente que pensaban que por mi discapacidad no era válida«, opina.

Las palabras del tribunal funcionaron como si le «clavaran una espada». Pero dos años después, con las oposiciones de este año en su punto de mira, Rocío sigue con las alas intactas. 

Cuando el camino hacia la inclusión…

Este año, se va a volver a presentar por el cupo de discapacitados. Tal y como plantea la normativa, lo va a hacer, como en años anteriores, acompañada de un certificado de aptitud de desarrollo de la profesión que, previamente, le ha otorgado un equipo compuesto por un médico, un trabajador social y un psicólogo. Un documento que se suma a los títulos que copan su currículum académico: Rocío tiene un grado medio y superior de administrativo, la carrera de magisterio, la de pedagogía terapéutica y un máster.

Ella misma hace alusión a sus años de facultad como «los mejores», tras la odisea que supuso la Secundaria. «Tuve muchos problemas en 3º de la E.S.O, hasta el punto de querer dejar de estudiar; pero en los años de facultad no sufrí bullying, ni nada. Todos me ayudaban: compañeros, profesores…nunca los olvidaré. ¿Que si he tenido alguna dificultad para sacarme la carrera? Ninguna: en la facultad nunca se me sugirió que podría tener algún problema a la hora de opositar», subraya.

Pero la colección de títulos y experiencia que Rocío alberga (lleva años cuidando a niños y trabajando con la familia de un chico autista) no sirve de nada si un tribunal considera que no es válida, como le quisieron hacer ver hace 2 años.

Una de sus preparadoras en Tecnoszubia Oposiciones, Isabel Padilla, lo explica: «La normativa establece que, además del certificado, el tribunal tendrá la potestad de determinar la capacitación profesional de la persona. Son normas externas.  Nosotras -las preparadoras de PT- no lo entendemos, no sabemos en qué se basa el comentario que le hicieron: ella presentó su certificado de aptitud obtenido un mes antes; ¿quiénes somos nosotros para decir que no es valida?».

Desemboca en la excelencia

Para entender el peso de su historia hay que conocer cómo se desenvuelve como alumna; una de las paradojas del relato. Porque, tal y como argumenta Padilla,»Rocío lleva una preparación y se acerca a un nivel de excelencia impresionante. Se exige una barbaridad, trabaja muchísimo». Ana Arribas, también preparadora en Tecnoszubia, añade: «Durante los primeros días en la academia, nos trajo su certificado de discapacidad. Yo en principio pensé que iba a tener dificultades. Pero en la tercera o cuarta semana me dejó impresionada: no entendía por qué me trajo ese certificado. A mí lo que me sorprende es su capacidad. Es tremenda. Se sabe el temario con puntos y comas. No hemos visto a nadie que controle el temario a ese nivel. A nosotras, las preparadoras, se nos puede olvidar algo. A ella nada».

Desde un primer momento, saltan a la vista sus capacidades. Se ven cuando ella te explica las características de lo que, oficialmente, es su discapacidad.  Lanza continuas referencias a aspectos teóricos de su campo, de forma natural, en cualquier punto de la conversación; no busca demostrar nada, sino explicar conceptos técnicos que a los que estamos allí se nos pueden escapar.

Y saltan a la vista, sobre todo, cuando ella o su compañera Sonia, que la acompaña, hablan de su rutina como alumna.

Rocío recuerda que en la facultad siempre exponía ella porque sus compañeros se lo pedían: «a ellos les daba vergüenza», reconoce.

Igual de significativa es la situación que se da los sábados en la academia. Lo explica Sonia: «Ese día estamos los dos grupos de Pedagogía Terapéutica juntos: no sé cómo los del otro grupo se han enterado de la existencia y capacidades de Rocío, pero ellos ya le piden que vaya a su clase a que les corrija las defensas del plan de apoyo de la unidad didáctica». 

Entre discapacidad y potencialidad

Si el objetivo de un profesor de PT es propiciar la integración e inclusión del alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo, el caso de Rocío debería representar la consecución de la cuadratura del círculo; al hecho de su inclusión solo le falta el apellido de oficial.

Las dos preparadoras y Sonia inciden en que el potencial que tiene como maestra es evidente: «Es un modelo; para niños como ella, es tener el ejemplo de que se puede; para los padres, es la muestra de a dónde pueden llegar los hijos. Nos la imaginamos como una buena docente, ella lo ha vivido; tiene un montón de conocimientos y además sabe cómo hay que ser con una persona discapacitada». En esto incide una de sus preparadoras: «No hay que centrarse en las discapacidades, sino en las potencialidades de las personas, gente que no tiene esa peculiaridad también tiene discapacidades de algún tipo. Yo misma tengo muchas discapacidades que no están escritas en ningún sitio».

Su compañera Sonia, concluye: «No entiendo que el tribunal le dijera que no es válida. Ellos son profesionales de la pedagogía terapéutica. Ellos saben que no todo el mundo puede llegar ahí, y si un maestro de pedagogía terapéutica echa para atrás a un aspirante con discapacidad diciendo que no es válido…»

Maestra Rocío: los docentes también se emocionan

Rocío, superhumana, se emociona cuando recuerda momentos malos y ríe con fuerza cuando le preguntamos por la edad.

Es uno de los elementos que la diferencian de los que estamos allí: con educación, intenta no encerrar dentro de sí misma ningún sentimiento que, en el contexto de una entrevista, pueda sumar. Ella quiere hacerme entender cómo se siente y, de nuevo, superhumana, utiliza para comunicar todo lo que tiene a su alcance, todo lo que la convierte en especial.

Termina la conversación y Rocío, al explicar cómo se ve como maestra, aprovecha, quizás acostumbrada a que la sociedad señale la expresión sincera, para pedir perdón.

«A los niños les enseñaría y exigiría como han hecho conmigo: con cariño y ternura. También intentaría ser divertida; porque yo soy divertida. Y perdona si he llorado: los maestros también se emocionan».

 

 

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2 comentarios en “Historias de nuestras aulas | Maestra Rocío

  1. Gracias Rocío, toda mi admiración, eres muy necesaria en el sistema educativo! No te rindas, una pena por ellos que no te valorasen como mereces, y que no vieran lo que puedes aportar, equidad, experiencia y visibilidad de la diversidad y potencial de capacidades, por favor no te rindas, lo conseguirás.
    Adelante Maestra

    1. Cada tribunal es soberano, cualidad otorgada por la normativa del Estado, que regula los procesos de selección en la Oferta de Empleo Público.
      Por tanto, todo el cuerpo legislativo y axiológico de nuestra sociedad, subyace o debe subyacer a las decisiones de los tribunales, que seleccionan o descartan a los candidatos en OEP.
      En el caso descrito, no sólo existe un desajuste entre los contenidos sobre educación e inclusión, propios de disciplinas incluidas en los planes de estudio de grados universitarios que posee Rocío y… la actitud de algún miembro del tribunal.
      También es evidente otro desajuste, si tenemos en cuenta que dicho tribunal, como herramienta de una Administración, está obligado a motivar sus decisiones conforme a la ley. Y las leyes que nuestra sociedad promueve, tienen como fuente de derecho la
      CE 1978, Título I: DERECHOS Y DEBERES FUNDAMENTALS.
      Así como las leyes tanto estatales como autonómicas, inspiradas por la ley de leyes, que pretenden la libertad y efectividad de derechos, la igualdad de oportunidades, no discriminación y equidad desde la justicia (vease además artículo 9 de CE).
      Por último, mis felicitaciones a todos los jóvenes que luchan con ilusión por la justicia y llenan de esencia la cualidad de ser joven

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