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Perfeccionismo y oposiciones: ¿un enemigo del aspirante?

No nos cabe duda de que el perfeccionismo es un enemigo que acecha sobre todo en la última etapa de preparación de oposiciones, cuando aparece en forma de bloqueo, de autoexigencia. ¿Cómo combatirlo? ¡Te damos algunas pautas!

Todavía no eres tu mejor versión, pero estás en ello

El punto de partida debe ser este: es probable que no todo lo que hagamos sea perfecto, que sea mejorable, pero no podemos perder de vista todo lo que estamos haciendo bien. Todo lo que hemos logrado nos encamina a la plaza y no nos debemos dejar llevar por todo lo que nos falta, por el opositor que aún no somos. La ilusión, las ganas y la energía van de la mano de nuestra autoestima, a la que debemos cuidar.

No te sientas culpable: nadie nace sabiendo opositar

Por mucho que digan los demás, nadie nace sabiendo opositar. Más allá de memorizar, hay una serie de aptitudes como la paciencia, la capacidad de esfuerzo o concentración que se entrenan. En los días más duros, cuando la voz interna te recuerde lo poco que has avanzado, acuérdate de que sigues progresando, aún cuando parece que no lo haces.  

Cuando falles, acéptalo

Acéptate con tus errores, con tus tropiezos; todos los opositores tienen fortalezas y debilidades. Lo importante es que no te hundas, ni tengas miedo a intentarlo. Sólo así conseguirás no caer en una autoexigencia negativa que nos bloqueará en la preparación de oposiciones.

No, no existe la perfección

Ni existe el temario perfecto ni vamos a lograr sabernos a la perfección esa parte que se nos resiste en cierta medida. Caer en repetir esquemas y resúmenes, en quedarnos encallados estudiando uno de los temas, suele ser un error que nos impide avanzar. Confía en el temario que dispones y sigue a rajatabla la orientación de tu preparador: memorizar una y otra vez lo mismo, llegados a cierto punto, es una pérdida de tiempo. ¡Confía y dosifica los esfuerzos en los días previos al examen!

¿Perfección o disciplina?

Hay una línea fina que separa el perfeccionismo, un concepto utópico, ideal, de la disciplina. Es momento de ser exigente y disciplinado, pero sin caer en lo patológico. Entrenar la tolerancia a la frustración (es difícil, pero debemos contemplar la idea del suspenso y no identificarla con fracaso) se antoja clave. ¡Te recomendamos el capítulo de podcast que te dejamos a continuación, en el que varios psicólogos profundizan en ello!

 

 

 

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