Historias

La convocatoria se acerca: ¿debo tomarme vacaciones en Semana Santa?

Semana Santa: momento ideal para descansar en tu preparación de oposiciones?

La carrera de fondo que representan las oposiciones tiene pendientes. Picos de estrés y esfuerzo que desembocan en un cansancio extremo; mental y físico. Hablando con nuestros alumnos, siempre nos han reconocido que una de estas partes críticas es cuando se anuncia, por fin, la convocatoria oficial. Es un momento que, a veces, el aspirante canaliza con dificultad y nerviosismo: lo que hasta ese momento había sido un intangible, poco más que un horizonte, toma de repente forma. El opositor tiene que hacer los trámites para participar en las oposiciones; hay una fecha concreta, un lugar y una serie de confirmaciones que evocan una sensación: las oposiciones ya están aquí.

Como ha pasado otros años, las convocatorias oficiales se han sucedido pocas semanas antes de uno de los tres grandes periodos vacacionales del año: la Semana Santa. Así, esta sensación de proximidad de la convocatoria se junta con una serie de festivos apetecibles para el opositor. No es raro que surja la duda: ¿es momento de tomarme unas pequeñas vacaciones? ¿descansar para tomar impulso de cara al último empujón, ¿cómo y cuándo debe el opositor plantearse unas vacaciones?, ¿cómo tiene que gestionarlas?

La necesidad de descansar en las oposiciones: la Semana Santa es clave

Preparadores y expertos coinciden: los descansos de varios días cada ‘x’ meses son prácticamente obligatorios. Si desde que empezaste sólo has parado algunos días en Navidad -o ni eso- la Semana Santa es un momento ideal para descansar 4 o 5 días. Te va a servir para recargar las pilas. Es el momento para visitar a ese familiar que llevas tiempo sin ver, para practicar deporte, tomar algo con amig@s o ir al cine. Para dormir bien; para leer algo que no tiene absolutamente nada que ver con tus oposiciones. Para irse a un entorno diferente al habitual; ¿playa, montaña? Para banalizar el proceso; dejar de darle vueltas a lo mismo una y otra vez.

Sabemos que cuesta, pero debes intentar tomarte un descanso real. Despeja tu mente, olvídate de las oposiciones, no caigas en la tentación de repasar. Deja tus apuntes lejos de tu vista. Intenta hablar lo mínimo posible de la convocatoria, de sus plazas, de sus novedades, de cómo llevas este tema o aquel. Insistimos; sabemos que es difícil, pero necesitas, en cierta medida, vaciar tu mente para poder volver a retomar la preparación con fuerza.

Todo esto no es gratuito, sino que está sustentado por estudios reales: el rendimiento a la hora de estudiar cae en picado si no hay un descanso real. Huye de ser un monje de clausura. Las oposiciones están a la vuelta de la esquina y requieren que des lo mejor de ti. Y sólo vas a conseguirlo si pones a raya el cansancio, el estrés y la ansiedad.

Eso sí, con algunos límites:

  • Hazlo con control: no pongas en peligro tu organismo, huye de los excesos.
  • No alargues las vacaciones demasiado; no dejes que tu cerebro se acostumbre a la inactividad.
  • Descansa de verdad: no realices actividades que te puedan agotar demasiado.

Rutinas de descanso diario: Método Pomodoro

Más allá, cada caso es un mundo; puede haber aspirantes que ya hayan cogido esos días para desconectar y ahora sea el momento de hincar los codos. No obstante, y continuando con el sentido del artículo, queremos proponer una rutina que apela al descanso diario con el fin de optimizar la memorización y comprensión del temario y, por ende, aprovechar más el tiempo de estudio.

Hablamos del Método Pomodoro: una técnica que consiste en fraccionar la sesión de estudio en intervalos de estudio intensivo y descansos periódicos.

  • 25 minutos de estudio intensivo a pleno rendimiento.
  • 5 minutos de descanso mental sin distracciones.
  • 25 minutos de estudio intensivo a pleno rendimiento.
  • 5 minutos de descanso mental sin distracciones.
  • 25 minutos de estudio intensivo a pleno rendimiento.
  • 5 minutos de descanso mental sin distracciones.
  • 25 minutos de estudio intensivo a pleno rendimiento.
  • 20 o 30 minutos de descanso mental (distracciones programadas).

Esta rutina funciona, tal y como se ha comprobado, por varias razones:

  • Por un lado, potencia el aprovechamiento del tiempo de estudio. Al no alargar el tiempo de estudio demasiado, tenemos la sensación de concentración total.
  • Eliminamos la frustración, el aburrimiento excesivo asociado a tiempos largos de estudio.
  • Tomamos mayor consciencia del tiempo empleado en estudiar.
  • Los tiempos cortos de estudio correctamente aprovechados crean una sensación de motivación en el estudiante: ¡ojo! aunque, al cabo del tiempo, tengas la tentación de eliminar estos momentos de descanso porque crees que puedes aguantar sin ellos, no lo hagas.

El Método Pomodoro se antoja ideal para ciertas épocas y ciertos temas que requieren de memorización pura más que de selección activa de información y elaboración de apuntes.

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