Entrevistas

«El día que supe que la plaza era mía» (XII) | Alba Martínez y la gestión del pánico

Alba Martínez nos cuenta que decidió lanzarse a las oposiciones de Pedagogía Terapéutica porque era psicóloga: «Trabaja en un centro infantil y tenía mucho contacto con maestros de PT». Lanzarse a la docencia, como ella, desde otras profesiones, es una realidad cada vez más común. En su caso, ha habido final feliz: su primera oposición se ha saldado con un 9,52 y plaza en la especialidad.

La nueva funcionaria tuvo una relación intensa con la academia, tanto con las preparadoras como con las administrativas. Para muestra, el hecho de, reconoce, que los trabajadores de administración «se aprendieran su nombre». Y es que Alba Martínez se cambió de modalidad: de la online a la presencial tras unos meses. «Yo comencé con la modalidad online. Estuve dos o tres meses y todo se escuchaba bien, se veía bien…he probado las dos modalidades. Para mí, por mi forma de enfrentarme al proceso, es más fácil venir a clase, pero para quien no pueda es una gran opción», explica.

Gestionar el pánico: cuando 4000 personas tuvieron que repetir su examen de PT

En las últimas oposiciones de Pedagogía Terapéutica, 4.475 personas, a nivel andaluz,  tuvieron que repetir el examen debido a un «error técnico en una de las pruebas».

Al contrario de lo que podría haber pasado sin una buena gestión, han sido estos momentos concretos, situaciones límite, tras las que Alba Martínez se vio muy cerca de la plaza. «Yo me acuerdo que cuando salí del examen de les envié un mail a mis preparadoras y ellas me contestaron rápido: me ofrecieron calma, nos dijeron qué hacer, yo estaba totalmente pegada al ordenador. Me enteré antes por la academia que por otros lados, cuando ocurrieron aquellas incidencias, nos reunieron en la academia y nos tranquilizaron. A partir de aquí nos dieron unas pautas para ir a por todas otra vez. Actuaron con rapidez».

No fue la única situación crítica a la que Alba se enfrentó. Hubo algunas más: «En junio entramos en pánico; leí en un foro de Internet que había una normativa que derogaba una que ya me había aprendido. Me dijeron mis preparadores que me tranquilizara; me lo aclararon. Cuando opositas, te llevas las manos a la cabeza con cualquier tontería», recuerda…

…»Y la academia está para ayudarte, para quitártelas», concluye.

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